¿Certificado de defunción para el ciclismo mendocino?
Dos ambulancias, presencia policial, seguro general para los espectadores y una garantía de $30.000 son las exigencias de la Secretaría de Deportes a la Asociación de ciclismo local.
La Secretaría de Deportes de la provincia de Mendoza, encabezada por Beatriz Barbera, tuvo una fuerte respuesta a la situación confusa y si se quiere inverosímil producida hace días atrás en el velódromo local.
En aquella segunda fecha del campeonato de pista, la organización de la prueba de velocidad estuvo a cargo de la Asociación Ciclista Mendocina, un hecho que se viene produciendo con asiduidad en los tiempos actuales de escasos recursos y material humano para colaborar con los fines de dar vida a las competencias domingueras.
Durante la realización de aquel evento existieron tres rodadas de deportistas que estaban tomando parte de una de las disciplinas impuestas para el festival. Las caídas fueron propias de este tipo de carreras y se vieron envueltas en polémicas varias por el hecho de no contar en el interior del óvalo provincial con un servicio ambulatorio dispuesto a prestar la atención debida en estos casos.
El presidente de la Asociación, Francisco Chila, aseveró en aquella oportunidad que la ambulancia contratada para tal fin había sufrido una descompostura mecánica y por ello no había alcanzado a llegar en forma y tiempo al lugar de los hechos.
Con el conocimiento de este dato y aguardando que el móvil fuere sustituido por otro similar en algunos minutos más adelante se decidió dar inicio al evento.
Pero la espera se hizo infructuosa y nunca llegó la prestación médica debida, que casualmente estuvo presente en la primera fecha donde no se utilizó bajo ninguna circunstancia.
Los silbidos y abucheos en aquella tarde de domingo no se hicieron esperar desde los cuatro sectores del velódromo, reclamando a lo dirigentes de la Asociación por el faltante de la ambulancia.
Por suerte no hubo que lamentar algún hecho desagradable y todo terminó con total normalidad; con el disconformismo de público y algunos participantes de la carrera.
Se corrió un riesgo, quizás indebido, cumpliéndose con el calendario pistero.
Las culpas fueron compartidas y la bici siguió rodando, aunque un parche o el cambio de rodado parecía caer de maduro.
Este hecho de inconsistencia organizativa enervó a Beatriz Barbera que rápidamente se presentó ante el titular máximo del ciclismo provincial y le recriminó aquel acontecimiento. Advirtiéndole que de aquí en mas los parámetros de organización serían diferentes y los compromisos adquiridos por ambas parte también.
Pero la espera se hizo infructuosa y nunca llegó la prestación médica debida, que casualmente estuvo presente en la primera fecha donde no se utilizó bajo ninguna circunstancia.
Los silbidos y abucheos en aquella tarde de domingo no se hicieron esperar desde los cuatro sectores del velódromo, reclamando a lo dirigentes de la Asociación por el faltante de la ambulancia.
Por suerte no hubo que lamentar algún hecho desagradable y todo terminó con total normalidad; con el disconformismo de público y algunos participantes de la carrera.
Se corrió un riesgo, quizás indebido, cumpliéndose con el calendario pistero.
Las culpas fueron compartidas y la bici siguió rodando, aunque un parche o el cambio de rodado parecía caer de maduro.
Este hecho de inconsistencia organizativa enervó a Beatriz Barbera que rápidamente se presentó ante el titular máximo del ciclismo provincial y le recriminó aquel acontecimiento. Advirtiéndole que de aquí en mas los parámetros de organización serían diferentes y los compromisos adquiridos por ambas parte también.
