¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en los museos?

¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en los museos?

Históricamente relegado, el arte hecho por mujeres cobra poco a poco algo más de presencia en ferias, exposiciones y museos. Consecuentemente gana paulatinamente posiciones en un mercado que todavía le es esquivo.

Carlos María Pinasco

Tanto en el mercado internacional como en el latinoamericano y en el vernáculo, la participación en ventas públicas de obras producidas por mujeres ocupa posiciones muy relegadas y valores muy por debajo de lo que se paga por obras equivalentes de manos masculinas.

Ese panorama se atenúa ligeramente cuando se enfoca el arte contemporáneo y las producciones más recientes; aunque si se considera que hoy la matriculación femenina en escuelas e institutos de arte es abrumadoramente mayoritaria podría decirse que la asimetría se mantiene o peor, se acentúa.

Entre las primeras quinientas posiciones del ranking de precios en remates públicos solo dos son obras femeninas. La tabla está encabezada por “Salvator Mundi”, el Leonardo da Vinci vendido por Christie’s en Nueva York en noviembre pasado, en algo más de 450 millones de dólares. La obra femenina más cotizada es “Flor Blanca”, un óleo de Georgia O`Keefe que en noviembre de 2014 se pagó en Nueva York la décima parte (44.4 millones de dólares).

“Flor Blanca”, un óleo de Georgia O`Keefe

La segunda mejor ubicada se vendió en mayo de 2019 en 32 millones: es una “Araña”, escultura en bronce de la francesa Louise Bourgeois, similar a la que estuvo expuesta en la entrada de la Fundación Proa en La Boca en la muestra de 2011. El precio es menos de la mitad de lo que se pagó por “Rabit” de Jeff Koons un conejo gigante de acero inoxidable con cubierta de color transparente. Fue en mayo de 2019.

“Araña”, escultura en bronce de la francesa Louise Bourgeois

Entre las obras que encabezan el listado (todas masculinas) el motivo femenino es habitual. Gauguin, Picasso, Modigliani, de Kooning, Klimt, Lichtenstein y Freud lograron récords inspirándose en mujeres, desnudas o no. Por otra parte, se ha dicho que las Flores de la O’Keefe remiten a genitales femeninos.

Ninguna obra de Mary Cassatt ni de Berthe Morisot, lograron cotizaciones como las de sus colegas  impresionistas. El récord de la amiga de Degas, no alcanza los 5 millones, y la alumna de Corot y cuñada de Manet, obtuvo un tope de 11 millones. El récord de Manet es de 65 millones y el de Degas de 37 millones.

Sin embargo, tal vez para confirmar que algo está cambiando, Tamara de Lempika que hasta hace tres años no tenía ventas por arriba de los U$6 millones en febrero del año pasado logró por “Retrato de Marjorie Ferry” 21.7 millones. 

Solo cuando se enfoca en el arte contemporáneo la presencia femenina cobra un tímido relieve.

Las ventas de obras latinoamericanas son de valores más modestos: se registran menos de 150 obras por arriba del millón de dólares. Corresponden a una treintena de artistas. Solo 6 son mujeres.

Tres son mexicanas: Frida Kahlo, Remedios Varo y Leonora Carrington y tres son brasileras: Lygia Clark, Beatriz Milhazes y Tarsila do Amaral. La Kahlo detenta el récord con “Desnudos en el Bosque” de ocho millones. De Remedios Varo, Sotheby’s remató “Armonia” en junio pasado en algo más de seis millones. 

Armonía de Remedios Varo, subastada en más de 6 millones de dólares en junio. 

En el mercado argentino, apenas medio centenar de artistas superan los cien mil dólares, dos son mujeres: Raquel Forner y Alicia Penalba. De la primera Arroyo vendió en junio de 2006 “Vanidad” en el equivalente a 130 mil dólares. De la segunda en mayo de 2014 se vendió una escultura en bronce en Nueva York en 125 mil.

Le siguen con marcas entre sesenta y veinte mil dólares: Josefina Robirosa, Martha Boto, Marta Minujin, Aída Carballo, Nicola Constantino Norah Borges y Gertrudis Chale.

Vanidad, de Raquel Forner.

En noviembre saldrá a remate en nueva York la obra Diego y yo, una extraordinaria pintura de Frida Kahlo. Seguramente obtenga un precio que será un nuevo récord. 

Diego y yo, Frida Kahlo

La irónica pregunta del encabezamiento permanece en pie. Se sabe que la difusión es mercado y no hay mejor difusión para un artista que el ingreso a un museo. ¿Veremos en el futuro reemplazar en ellos los desnudos femeninos por artistas femeninas?

 

*Carlos María Pinasco es consultor de arte

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