El mar en el arte argentino: Museo de arte ultramarino de Ushuaia

El mar en el arte argentino: Museo de arte ultramarino de Ushuaia

Seguramente la extensión y variedad de nuestro territorio fue una de las causas importantes para que nuestra idiosincrasia no incluya gran apego por el mar.

Carlos María Pinasco

Se recordó hace poco, en un contexto harto desatinado, que los argentinos descendemos de los barcos. Es cierto, como también lo es, que con el desembarco el océano quedó, en gran medida, en el olvido.

En nuestra nota anterior, enfocamos la temática femenina a nivel global. Hoy, circunscribiéndonos a la pintura del Rio de la Plata ponemos la lupa sobre los marinistas que, alcanzados por lo dicho en el párrafo anterior no son tantos, pero los hay y con sobrados méritos.

La reflexión me fue gatillada por la reciente visita al Museo de Arte Marino de Ushuaia (único en el país dedicado en forma exclusiva a esta temática) que recomiendo enfáticamente. Basada en la colección del Carlos Pedro Vairo (museólogo, etnógrafo marino y navegante) hoy está abierta al público en el complejo museológico del presidio dedicado a la historia de la navegación, con una interesantísima colección de maquetas, un museo antártico, una galería de arte contemporáneo y varios atractivos más.

Acertadamente el MAMU abre su catálogo con obras de Eduardo de Martino a quien debe considerarse como el padre de la pintura marinista del Rio de la Plata.

Nacido en Sorrento en 1838 de Martino fue miembro de la marina de guerra del reino borbónico antes de la unificación italiana, a la par que (en Nápoles) inicia su formación artística. En 1866, cuando ya había abandonado la carrera naval llegó al Río de la Plata, para dedicarse al arte. En Montevideo fue alumno de Juan Manuel Blanes. Documentó hechos de la historia naval rioplatense y también, a pedido de la armada brasileña, representó los sucesos de la guerra contra Paraguay. Realizó una exhibición de sus obras en Buenos Aires, en 1889. Más tarde fue pintor de la corte de Inglaterra durante los reinados de Victoria y Eduardo VII, realizando una serie de obras relativas a la batalla de Trafalgar.

El MAMU, entre las varias obras del italiano que presenta, incluye el “Incendio del vapor América”, de 1889. La obra registra un resonante siniestro a fines de 1871 a pocas millas de Montevideo. De gran lujo el vapor hacía regularmente la ruta a Buenos Aires. Tenía propulsión mediante ruedas de paletas laterales. En el mismo perecieron 49 personas.

Incendio del vapor América, detalle

De la etapa previa, la de la navegación a vela presentamos “Nocturno”, otra obra de De Martino. Muestra al pailebote Piedrabuena navegando franco en un claro de luna por los mares australes. El velero perteneció a la Armada Argentina.  Entre 1881 y 1884 estuvo destinado al servicio de la costa sur, siendo uno de los principales enlaces con las subprefecturas de la costa patagónica, y el sostén logístico de ellas.

Nocturno, de De Martino

Tuvo De Martino dos discípulos destacados: Manuel Larravide (Montevideo 1871-1910) y Justo Lynch (Martinez, Pcia de Buenos Aires, 1870-1953). De Larravide, el MAMU presenta varias obras de las que “Entrada a Puerto” de 1908 resulta sumamente interesante por mostrar el período en que los vapores conservaban todavía el aparejo de velas. 

Entrada a puerto, de Manuel Larravide

Justo Lynch estudió en la Asociación Estímulo de Bellas Artes, luego completó su formación en Europa y al regreso formó parte del famoso grupo Nexus junto a Fader, Quirós, Collivadino, Rossi y otros grandes maestros argentinos. Fue sin embargo el único marinista.

El MAMU expone de él “Mañana gris”, una vista del Riachuelo donde entre la niebla por detrás de los lanchones puede verse la silueta de las chimeneas y el transbordador Nicolás Avellaneda.

Mañana gris, de Justo Lynch

Imposible reseñar en esta nota la colección del museo. Nos hemos focalizados en los iniciadores en cuanto a que ellos son los que han puesto la piedra basal en un género que a veces tangencialmente y otras de forma más sistemática está presente en toda nuestra pintura. Obras de Alice, Daneri, Lacámera, Cordiviola, KoekKoek, Witjens de gran calidad, conforman una colección  digna de ser vistada.

Solamente agregaremos la imagen de “Rincón Boquense” un clásico de Benito Quinquela Martín (1890-1977) que forma parte del Museo. Es un homenaje al gran colorista del Riachuelo, que si bien no pintó el mar (le tenía terror y se dice que no sabía nadar) no puede nunca estar ausente en reseña alguna del arte de los argentinos.

Rincón boquense, de Benito Quinquela Martín

*Carlos María Pinasco es consultor de arte

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