Presenta:

3- Comercio

¿Cómo le fue?
El sector que durante el período 2003-2008 fue el motor del crecimiento y en 2009 tuvo un freno por la crisis y el impacto de la Gripe A, en 2010 registró una fuerte recuperación pero desigual según cada uno de los rubros intervinientes.
Por un lado la venta de bienes durables, como autos (+35%) y electrodomésticos (+23%), experimentaron un fuerte aumento durante el 2010, mientras que en valores reales (tomando en cuenta la inflación) las ventas de naftas subieron sólo un 10%, las de gasoil 5% y 1% las de los supermercados. Esto muestra que el motor de crecimiento en el comercio son los bienes durables.

Esto se debe, explica el Ieral en su Anuario Estadístico, a una mejora en la capacidad de compra de los asalariados, como consecuencia de un mayor nivel de empleo y recuperación del nivel de ingresos de la población; a una mayor disponibilidad y acceso al crédito para el consumo; y a una mayor disposición a gastar por parte de los consumidores, que prefieren comprar antes que ahorrar.



Un caso aparte es lo que pasa en los supermercados. Donde hay productos básicos como la carne y los lácteos cuyos precios han aumentado muy por encima de la inflación promedio, lo que ha hecho que caiga considerablemente su consumo. Por eso en volumen las ventas promedio de carnes, lácteos, frutas y verduras y algunas bebidas registraron caídas durante el 2010.

¿Qué se espera para 2011?
En un año de elecciones, advierte el Ieral, se presume que se mantendrán las políticas expansivas (fiscal y monetaria) que terminarán por traducirse en un crecimiento en la actividad comercial.

Pero hay dos riesgos que pueden afectar a este sector que es el de mayor producción de riqueza de Mendoza, con una participación del 23% del PBG. El primer gran riesgo es la inflación que se torna creciente. Las discusiones salariales apuntan a evitar la disminución del poder adquisitivo de los salarios, pero es una carrera que en el corto plazo difícilmente ganen los trabajadores.

El otro gran riesgo es de índole político. Las elecciones de este año pueden acelerar la incertidumbre y la fuga de capitales (compra de dólares), lo que afectaría negativamente el nivel de consumo y al comercio.