Cartas de despedida desde más de 40 países para Dreyfus, el argentino del avión
Dreyfus, experto en control de armas y desarme, trabajaba en la organización carioca Viva Rio, era un constante colaborador de MDZ y era conocido y valorado en todo el mundo.
Junto a su mujer Ana Carolina Rodrigues, una militante social, planearon una breve luna de miel en París, aprovechando uno de los múltiples viajes de trabajo que Dreyfus tenía cada mes a cualquiera de los cincos continentes.
Conocida la noticia de que iba en el vuelo que se perdió en el Atlántico, la organización IANSA, la Internacional Action Network on Small Arms, abrió un buzón virtual en su págna web con la idea de que se le diera el último adiós al reconocido experto.
La respuesta fue arrolladora.
Desde embajadores hasta militantes sociales de base, académicos y referentes sociales de todo el mundo mandaron sus cartas de despedida, en todos los idiomas.
Al contar cómo conoció a Dreyfus, el venezolano César Marín dijo que aquello sucedió en Paraguay. “Les confieso que Pablo parecía de buenas a primeras un científico clásico, y me sorprendió. Primero por que sí, era un científico clásico: muy detallista, analítico, reflexivo, y a veces descuidado con el resto del mundo”, empezó su larga reflexionó.
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Desde Ginebra, la directora del UNIDIR, el organismo de las Naciones Unidas para el desarme, Christiane Agboton Johnson lo recordó en francés.
Pero las salutaciones de despedida y recuerdo pusieron en el tapete el valor de las ideas del desarme que Dreyfus ayudo –junto a un puñado de gente en el mundo- a expandir.
Algunas de los orígenes de las cartas son: Filipinas, Senegal, Perú, México, Colombia, Sudáfrica, Estados Unidos, Nicaragua, Bélgica, Noruega, Mozambique, Paraguay, Brasil, Ganha, Serbia, Canadá, Arabia Saudita, Tailandia, Sudán, Jamaica, Timor del Este, El Salvador, Malí, Tanzania, Ecuador, Inglaterra, Sierra Leona, Barbados, India, Nepal, Fiji, Paquistán, Zambia, Nigeria, Iraq, Zambia, Kenya, Suecia, Chile, Australia, Camerún y, por supuesto, Argentina.
Es tarde para los reconocimientos. Pero estamos a tiempo de saber que los argentinos perdieron a uno de sus hombres más calificados y valorados en el resto del mundo.


