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La creación por parte de la Legislatura provincial de un cuerpo policial que no deberá identificarse al actuar y que se conducirá en móviles de incógnito, sigue cosechando reproches.
A la crítica impulsada desde la Casa de la Memoria en Mendoza se sumó ahora el cuestionamiento “de fondo” a la iniciativa cobista que fue aprobada por la Legislatura y promulgada por el gobierno provincial.
Esta vez, la evaluación negativa de la decisión legislativa que fue impulsada por el diputado cobista Santiago Cazzoli provino desde el Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia, Ilsed.
Darío Kosovsky, uno de sus investigadores y autor del libro “El ciudadano sheriff”, explicó a MDZ que “un cuerpo policial no identificado rememora no sólo a la dictadura sino a la propia inquisición”.
También consideró que, con esto, se reconoce tácitamente que el ministerio de Seguridad es “incapaz” de afrontar la situación de la seguridad vial y que representa “un menosprecio a la capacidad de la población de ajustarse a las normas vigentes a través de la educación”.
“El secreto –dijo el especialista en seguridad a MDZ- es enemigo del escrutinio público del accionar de las dependencias estatales y la publicidad de los actos de gobierno como característica central de las democracias republicanas no es una bonita referencia normativa, sino el producto de luchas históricas contra todas las formas arbitrarias de ejercicio del poder”.
Seguidamente, Kosovsky señaló que la decisión de “crear un cuerpo de espías para atemorizar a la población a través de una supuesta omnipresencia basada en el ocultamiento, no sólo es una medida ridícula para abordar un problema que no debiera serlo en un espacio geográfico de dimensiones absolutamente controlables, sino que además es autoritario e ilegal”.
“Sólo queda por preguntarse -agregó el especialista del Ilsed- si los vecinos mendocinos, para poder ejercer su derecho de control republicano, deberán consultar a partir de ahora a los cazafantasmas”.
Al evaluar la ley provincial que dispone el funcionamiento del ya denominado “escuadrón secreto” de la policía, con 30 vehículos y 90 hombres sin identificación, indicó que “esta creación no sólo parte del menosprecio de la capacidad de la población para ajustar su actuación a las normas vigentes a partir de la educación sino que presupone que la Legislatura entiende que las agencias públicas e identificadas de control son incapaces de contribuir a una mejora en el tránsito”.
