Un pueblo napolitano, un balón de fútbol y cinco niños. Estos son los ingredientes con los que el cortometrajista Lucas Figueroa construye una virguería visual en la que brilla con luz propia un impresionante despliegue de efectos digitales y la actuación de uno de los futbolistas más famosos del mundo: Fabio Cannavaro, publica hoy El País de Madrid.
Premio del Público en el Festival de Cine Español de Málaga 2008 para este corto que confirma a Figueroa como uno de los talentos a tener en cuenta en el futuro.
"Porque hay cosas que nunca se olvidan" es una fantasía reversible sobre un balón de fútbol. O, en boca de su director: "una tragicomedia de humor negro ambientada en los 40's en un pueblito de Italia, rodado con niños, animales, en exteriores naturales y con una buena dosis de efectos. Algo así como un "caos" de producción, ¿no?"
Con el ojo puesto en la estética de los realizadores franceses Jeunet y Carot, y en especial de su "Delicatessen", este balón sirve de excusa para hablar de las vueltas que da la vida y para construir un impresionante despliegue de efectos visuales que necesitó 5 meses de post producción. "Para mí la postproducción es muy importante, pero todas las tecnologías digitales no son mas que herramientas que están ahí, al servicio del proyecto o del plano que les encaje mejor" explica Figueroa.
Un director que en cada corto crece. Si empezó pisando fuerte en "¿Con que 24? (ouch)", y sorprendió a medio mundo con su elaborado "Boletos por favor", ahora Lucas no se contenta con una post-producción digna de Hollywood. Además, consigue que el futbolista Fabio Cannavaro actúe para él. "Fabio es literalmente un fenómeno, como persona, como actor, en fin..." Le seguiremos la pista. A Lucas y a Fabio.