El sistema de alícuotas móviles a las exportaciones agrícolas no tiene límites en el incremento de la recaudación oficial y es resistido porque cuánto más sube el precio internacional, menos gana el productor local, coincidieron en asegurar los especialistas.
Se trata de un esquema que le permite retener al Gobierno más del 60% si la soja de exportación supera los mil dólares, pero que coloca un techo de comercialización interna de 300 dólares, sin piso, para los productores.
El ministro de Economía, Martín Lousteau, impulsó el 11 de marzo último "alícuotas móviles" que se indexan de acuerdo con un rango de "tramos de precios" internacionales cada 100 dólares y que surge de una misma fórmula de cálculo para soja, girasol, trigo y maíz.
De acuerdo con la tablita indexatoria, el incremento del precio de la soja producirá las siguientes retenciones: a 501 dólares la tonelada será del 43%; 515 dólares, 44,11%; 539 dólares, 46%.
Y será sin tope en la recaudación si la oleaginosa rebasa los 1.000 dólares, el fisco retendrá el 68%.
Estados Unidos -principal productor de soja- tiene el nivel más bajo de stock de los últimos años y China demanda entre dos y cuatro millones de toneladas por mes, por lo que el precio podría dispararse.
El sistema atado a la suba de los precios internacionales es irritativo para los productores agropecuarios, ya que con el porcentaje de recaudación del Gobierno siempre es más alto, pero los cálculos terminan con un techo de 300 dólares la venta de soja, lo que según analistas pone en riesgo el mercado a término ya que no hay incentivos para operar a futuro.
En los últimos días en el mercado de Chicago se cotizaba 476 dólares la tonelada de soja: en ese caso la retención será del 42% (200 dólares), pero los productores venderán a unos 276 dólares que es el precio que surge de descontar el monto retenido.
La fórmula de "determinación aplicable" a "posiciones arancelarias correspondientes a cereales y oleaginosas" está contenida en la Resolución 125/2008 del Ministerio de Economía y Producción, del 13 de marzo de 2008.
La alícuota móvil surge de dividir el resultado de la suma de "un valor básico" y de un "derecho de exportación marginal" establecidos en la resolución para cada producto, por "el valor FOB" (que determina la Secretaría de Agricultura de la Nación por el puerto de Buenos Aires) y luego multiplicar por cien.
El sistema variable reemplaza al anterior régimen de los derechos de exportación de cereales y oleaginosas, que dejaba libre el precio internacional del producto.
El 8 de noviembre de 2007, el Gobierno ya había incrementado las retenciones de la soja del 27,5 al 35%, en trigo pasó del 20 al 28% y para el maíz se incrementó de 20 al 25%.
En ese momento, la medida buscaba evitar que "la suba de precios internacionales tenga impacto en el mercado interno", como aseguró el ministro de Economía, Miguel Peirano.
En cambio Lousteau consideró en la resolución que las retenciones podrían "solucionar" los problemas causados por "los precios internacionales de cereales y oleaginosas, que han registrado un significativo aumento en los últimos años", lo que "podría repercutir negativamente sobre el conjunto de la economía a través de mayores precios internos".
El esquema no diferencia productores chicos y medianos de los grandes, según los especialistas, aún cuando los primeros tengan que pagar los insumos (que suben atrás del precio de la soja y que nunca retroceden) a costos más elevados que los grandes grupos de siembra.