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Vinagre y sal gruesa en el lavarropas: qué promete el truco y por qué exige cuidado

El truco promete devolver suavidad y color a las toallas, pero los fabricantes advierten que el vinagre puede dañar piezas internas del lavarropas con el tiempo

El vinagre blanco y la sal gruesa forman parte de un truco casero difundido para el lavado de las toallas.

El vinagre blanco y la sal gruesa forman parte de un truco casero difundido para el lavado de las toallas.

Las toallas salen limpias, pero después de varios lavados pueden sentirse rígidas, perder absorción o conservar un olor húmedo. Frente a ese problema cotidiano, volvió a circular una fórmula casera con vinagre blanco y sal gruesa. La promesa seduce; la precaución, sin embargo, importa tanto como el resultado.

La propuesta consiste en colocar un puñado de sal gruesa dentro del tambor, especialmente durante el primer lavado de las toallas, y reemplazar el suavizante por una pequeña cantidad de vinagre blanco. Quienes recomiendan el método sostienen que la sal ayudaría a conservar los colores, mientras que el vinagre facilitaría la eliminación de restos de detergente acumulados entre las fibras.

Qué busca conseguir este truco casero

La lógica detrás de la fórmula apunta a uno de los motivos más frecuentes de la pérdida de suavidad: la acumulación de productos. Cuando se utiliza demasiado jabón, el enjuague puede no retirar todo el residuo y la tela queda más dura. Algo parecido ocurre con ciertos suavizantes, que forman una película sobre las fibras. Esa capa brinda una sensación agradable al principio, aunque también puede reducir la capacidad de la toalla para absorber agua.

Antes de probar cualquier ingrediente adicional, hay medidas más sencillas y respaldadas por los fabricantes. Whirlpool recomienda lavar las toallas nuevas antes de estrenarlas, separar las prendas claras de las oscuras y cargarlas sin apretar para que puedan moverse dentro del tambor. También aconseja respetar la etiqueta de cuidado, emplear solamente la dosis necesaria de detergente y evitar el exceso de suavizante, ya que su recubrimiento puede afectar la absorción. Para combatir rigidez y olor, la marca menciona el bicarbonato como una alternativa posible. Consultar las recomendaciones oficiales de Whirlpool.

Por qué el vinagre no es adecuado para todos los lavarropas

Aunque el vinagre tiene usos conocidos en la limpieza doméstica, verterlo dentro del lavarropas no es una práctica aceptada por todas las marcas. Bosch desaconseja emplearlo porque su acidez puede deteriorar con el tiempo las piezas de goma del equipo. Whirlpool plantea una advertencia similar: una exposición reiterada podría debilitar sellos y mangueras, con riesgo de filtraciones o reparaciones costosas.

Por eso, antes de colocarlo en el tambor o en el compartimento del suavizante, conviene revisar el manual del modelo y seguir sus indicaciones específicas. Bosch explica los posibles daños y Whirlpool detalla los componentes más vulnerables.

Cómo mantener las toallas suaves sin correr riesgos

La opción más segura comienza con una carga holgada, la cantidad justa de jabón y el programa indicado en la etiqueta. Sacudir cada toalla antes de secarla ayuda a separar las fibras, mientras que evitar temperaturas excesivas y retirar la ropa apenas termina el ciclo reduce la rigidez. Si el lavarropas necesita una limpieza profunda, deben utilizarse el programa de autolimpieza y los productos autorizados por su fabricante.

La sal gruesa tampoco debería incorporarse como una regla general si el manual no contempla su uso. Y hay una precaución decisiva: el vinagre jamás debe mezclarse con lavandina, porque la combinación libera un gas tóxico. En síntesis, el truco puede resultar tentador, pero cuidar las toallas no debería comprometer la vida útil del electrodoméstico.