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Verano: un rincón de Mendoza ideal para aventura y contacto con la naturaleza

Este verano en Mendoza, Valle Hermoso se presenta como un destino único que combina aventura y naturaleza.

El verano en Mendoza invita a descubrir paisajes de aventura y calma.

El verano en Mendoza invita a descubrir paisajes de aventura y calma.


Para disfrutar del verano no hace falta irse muy lejos ni mudarse de provincia. Al sur de Mendoza se encuentra uno de los lugares más elegidos por turistas por su belleza natural y su tranquilidad. Hablamos de Valle Hermoso, a 90 km de Malargüe.

La travesía comienza con atractivos clásicos como el Pozo de las Ánimas, Los Molles y el imponente centro de esquí de Las Leñas. Pero el verdadero tesoro está unos kilómetros más allá, donde la naturaleza se abre paso con lagunas, ríos y un paisaje que parece sacado de una postal.

Un lugar para quedarse

Valle Hermoso ofrece zonas de camping con tarifas accesibles, espacios gratuitos para instalar la carpa y hasta sectores habilitados para hacer fuego y disfrutar de un asado de montaña. Hay sanitarios y un restaurante con gastronomía típica, lo que convierte al lugar en un destino completo para pasar varios días.

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Valle Hermoso es un destino de verano que combina descanso, aventura y naturaleza pura.

Valle Hermoso es un destino de verano que combina descanso, aventura y naturaleza pura.

Lagunas, deportes y aventura: todo en Valle Hermoso

El corazón del valle son sus dos lagunas, rodeadas de cerros y atravesadas por los ríos Cobre y Tordillo. Allí se pueden practicar deportes acuáticos sin motor, alquilar botes, kayaks o tablas, recorrer el entorno en bicicleta o a caballo, pescar con mosca y animarse al trekking y la escalada.

El mirador natural El Centinela, a 2000 metros sobre el nivel del mar, regala una vista panorámica que corta la respiración. Descender luego por el sinuoso camino hacia la laguna es parte de la experiencia: cada paso suma emoción y recompensa.

Valle Hermoso es más que un destino: es una experiencia. Un lugar donde la naturaleza se impone, la aventura está al alcance de la mano y el descanso se convierte en norma. Llegar hasta allí es un desafío, pero la recompensa es clara: sentir que la cordillera se abre para regalar un verano inolvidable.