Antes que termine el verano: el motivo por el que todos están enterrando cáscaras de naranja en el jardín
El uso de cáscaras de naranja puede ayudar a las plantas a prepararse para el otoño. Los últimos días del verano son clave.
Un truco muy efectivo. Fuente: IA Gemini.
A pocos días de que termine el verano, el jardín entra en una fase crítica de transición, por eso hay que ayudar a las plantas. Las especies empiezan a guardar energía para el invierno, por eso hay un secreto que es clave para esta época.
Se termina el verano
El uso de cáscaras de naranja como acondicionador del suelo a pocos días del otoño es un truco muy efectivo. Enterrar los restos de este cítrico no solo es una tradición, sino una estrategia para enriquecer la tierra justo cuando la actividad biológica comienza a ralentizarse.
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Las cáscaras de naranja son cápsulas naturales de vitamina C, calcio y aceites esenciales. Al integrarse con el sustrato, actúan como un refuerzo vitamínico que fortalece el sistema radicular antes de las primeras heladas.
Paso a paso
Para que el truco sea efectivo no hay que enterrar las cáscaras frescas. Se dejan secar al sol un par de días para reducir la humedad y prevenir la formación de hongos indeseados. Luego se cortan las cáscaras en pedazos pequeños.
El paso siguiente es cavar pequeños orificios de unos cinco centímetros de profundidad alejados del tallo principal para no molestar a las raíces que están activas. Luego se cubren los trozos con tierra para evitar que el aroma atraiga roedores.
Hay que saber que el ácido cítrico es un repelente natural contra pulgones y hormigas. Entre los contras, el exceso de cáscaras puede acidificar el pH de la tierra. En climas muy húmedos, una mala colocación puede derivar en una descomposición lenta.


