Verano en Mendoza: propuestas para refrescarse y disfrutar del río
Los ríos de Mendoza se convierten en refugios naturales ideales para disfrutar al aire libre en verano.
Cuando el calor aprieta en Mendoza, los ríos vuelven a ocupar un lugar central como refugio natural frente a las altas temperaturas. Entre los más elegidos se destacan el río Mendoza y el río Atuel, dos escenarios distintos pero igual de atractivos para quienes buscan bajar un cambio, conectarse con la naturaleza y disfrutar del verano al aire libre.
Río Mendoza: montaña y adrenalina
Con su cauce caudaloso y paisaje de montaña, el río Mendoza es una de las opciones más cercanas al Gran Mendoza. Zonas como Potrerillos, Cacheuta y Blanco Encalada concentran playas de río ideales para pasar el día. Allí se puede disfrutar de chapuzones en sectores habilitados, picnic a la sombra, caminatas costeras y actividades como rafting o kayak, que combinan frescura y adrenalina en pleno verano.
Río Atuel: calma y paisajes únicos
Más al sur, el río Atuel propone una experiencia diferente, marcada por el entorno agreste y los paisajes del Cañón del Atuel. Sus aguas más tranquilas permiten baños refrescantes, flotadas relajadas y largas jornadas de descanso junto al río. También es uno de los puntos más buscados para practicar rafting, con niveles aptos tanto para principiantes como para quienes buscan más emoción.
Actividades imperdibles en los ríos mendocinos
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Rafting: disponible en el río Mendoza y en el Atuel, con distintos niveles de dificultad. Ideal para quienes buscan adrenalina y contacto directo con el agua.
Cool River: flotadas tranquilas en gomones por sectores más calmos del río Atuel. Una opción relajada para familias y grupos que prefieren disfrutar del paisaje sin tanta intensidad.
Kayak: tanto en Potrerillos como en el Atuel, permite recorrer el cauce a ritmo propio y descubrir rincones únicos desde el agua.
Picnic y descanso: playas de río y áreas de sombra para pasar el día en contacto con la naturaleza.
Miradores y caminatas: especialmente en el Cañón del Atuel, donde las formaciones rocosas convierten cada parada en una postal.


