Cómo cuidar las plantas en verano para evitar que el calor y la falta de agua las dañen
Plantas en verano: menos podas, más sombra y riego adecuado para mantenerlas sanas y resguardadas del calor.
El verano pone a prueba a las plantas. Cuando el calor se vuelve persistente y las lluvias escasean, los jardines y balcones se convierten en escenarios de resistencia. No cuidarlas de la forma adecuada puede causar marchitamiento, hojas quemadas y un crecimiento más lento.
Tres requisitos para que las plantas sobrevivan en verano
Riego correcto
Regar a primera hora de la mañana o al atardecer es la mejor estrategia: el sol ya no incide con tanta fuerza y las raíces aprovechan mejor la humedad. Lo importante es hacerlo en profundidad, no solo de manera superficial, para que las plantas desarrollen raíces fuertes capaces de resistir el estrés térmico.
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Sombra y protección
Las macetas suelen sufrir más el exceso de exposición solar. Moverlas a sectores con sombra parcial o colocar mallas de sombreo puede marcar la diferencia. También ayuda cubrir la superficie del sustrato con hojas secas, corteza o mantillo: un gesto sencillo que conserva la humedad y evita que el suelo se recaliente.
Menos intervenciones, más descanso
El verano no es momento para podas intensas ni fertilización abundante. Estas tareas generan brotes nuevos que demandan más agua, justo cuando el calor aprieta. Lo mejor es esperar a que bajen las temperaturas. Y no olvidar revisar el drenaje de las macetas: el exceso de agua puede ser tan dañino como la sequía.


