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Un chorrito de este líquido y adiós a las hojas amarillas y las raíces podridas de tus plantas

Con una verdura muy común de tu cocina puedes crear un potente fertilizante de jardín.

Bajan las temperaturas y es probable que las plantas del jardín empiecen a perder fuerza ya que no reciben tanto sol y que debemos cambiar algunas cosas, como el ritmo de riego. En este sentido, si nos encontramos preocupados porque nuestas plantas comienzan a ponerse amarillas, podemos ayudarlas haciendo un abono casero simple que ayudará a que tus plantas y raíces se pongan fuertes.

Para esto, es necesario que guardes las cáscaras de cebolla. Esta es la verdura que necesitaremos para que nuestras plantas se fortalezcan para el invierno. Con este simple paso vamos a estar dándole númerosos nutrientes a nuestro jardín, entre ellos, potasio, calcio, magnesio, hierro y cobre. 

Las cáscaras de todas tus verduras pueden convertirse en potentes abonos caseros. Foto: SHUTTERSTOCK

Lo que vamos a hacer con la cáscara es preparar un líquido para regar las plantas, este actuará directamente llevando los nutrientes a las raíces. Algo para tener en cuenta es que no importa el tipo de cebolla que utilices, tanto la blanca, la morada o la de verdeo nos llevará a los mismo resultados con las mismas propiedas y beneficios.

Para iniciar la preparación de este abono casero, necesitas tener algunas cuantas cáscaras de cebolla.  En segundo lugar, vamos a colocar en un litro de agua dos puñados grandes de cáscara. Te recomendamos que utilices una botella de pico ancho para que sea más fácil. Una vez que hayas realizado esta simple mezcla déjala reposar al menos por 24 horas.

Además, las cáscaras de cebolla se pueden utilizar en compost. Foto: SHUTTERSTOCK

El agua reposada es mejor para las plantas del jardín ya que le damos tiempo de que evapore minerales y cloro que no son necesarios para nuestro jardín. Vamos a notar que el abono casero esta listo cuando el agua se tornó de una coloración marrón tirando a roja, característica semejante a la misma piel de la cebolla que hayas utilizado. Terminado el proceso, puedes colar el agua y usarla para regar en pequeñas cantidades.