ver más

Tu intestino depende de esto: la cantidad de fibra recomendada para cada etapa de la vida

La cantidad de fibra que tu cuerpo necesita cambia con la edad y casi nadie lo sabe. Lo que ocurre en tu intestino cuando no consumes la fibra que necesitas.


La fibra es el nutriente que participa en la salud de tu intestino, alimenta la microbiota, favorece una mejor digestión y ayuda a regular los niveles de glucosa y colesterol. A pesar de sus beneficios, la gente consume menos fibra de la recomendada.

Cuánta fibra necesita cada persona según su edad

Las recomendaciones actuales indican que las niñas de 14 a 18 años necesitan alrededor de 22 gramos de fibra al día. En el caso de los niños de esa misma edad, la cantidad recomendada asciende a 28 gramos diarios. Para las mujeres de 19 a 70 años, la cifra sugerida es de 25 gramos, mientras que los hombres de 19 a 70 años requieren cerca de 30 gramos al día.

Los expertos dicen que la fibra a menudo es olvidada.

Consumir suficiente fibra aporta beneficios que van mucho más allá del tránsito intestinal. Este nutriente ayuda a mantener una microbiota saludable, favorece el equilibrio digestivo y contribuye al control del azúcar en sangre. También participa en la reducción de procesos inflamatorios y ayuda a mantener niveles adecuados de colesterol.

Tostada de frijoles Una receta simple y en pocos minutos de tostada de frijoles. Foto: Shutterstock

Cambios que marcan la diferencia

Muchos alimentos de consumo habitual contienen fibra en cantidades importantes. Entre ellos destacan el aguacate, las frambuesas, la pera, la alcachofa, el brócoli y la zanahoria. También sobresalen cereales y granos como la quinoa, la avena, el arroz integral y la tortilla de maíz.

Las legumbres son otra fuente destacada. Los garbanzos, los frijoles y las lentejas aportan una gran cantidad de fibra y nutrientes. Las semillas de chía también figuran entre los alimentos más valorados por su contenido de fibra y su aporte para la salud digestiva.

Pequeños cambios en la alimentación ayudan a alcanzar las cantidades recomendadas. Elegir pan integral en lugar de pan blanco, añadir una taza de lentejas o frijoles en alguna comida del día, consumir frutas como pera o manzana y sumar verduras en la cena son hábitos que marcan una diferencia.