Trucos para cultivar rosas perfectas en nuestro jardín
Las rosas es una de las flores más cultivadas en el mundo entero. Su belleza, colorido, fragancia y delicadeza les han hecho ganar el título de “las reinas del jardín”. Dependiendo de la especie, los rosales sobrevivirán incluso en condiciones adversas, pero si pones en prácticas algunos consejos te asegurarás de tener plantas saludables y perfectas.
Originarias de Asia, hay más de cien especies distintas de rosas y es uno de los arbustos ornamentales más utilizados en espacios públicos y hogares. En tanto, la extracción de aceite esencial de sus flores es una actividad frecuente ya que se utiliza en cosmética y con fines terapéuticos.
Lo ideal es que los rosales sean plantados en el suelo debido a sus altos requerimientos de nutrientes. Aunque también pueden cultivarse en maceta. En este último caso, lo ideal es que se busque una variedad “enana”.
Si al llegar con tu planta a casa te encuentras con varias preguntas, debes saber que lo primero a considerar es el lugar donde se plantará. Este tiene que ser un espacio que reciba varias horas de sol, preferentemente, durante la mañana. Esto te asegurará una abundante floración.
Otro tema que se tiene que tener muy en cuenta es no colocarlo en reemplazo de otro ejemplar, ya que probablemente esa tierra no tenga los suficientes nutrientes para el crecimiento del nuevo rosal. Si no tenemos otro espacio donde ponerlo entonces se necesitará hacer un pozo de un metro de profundidad y renovar el suelo.
Igualmente, donde sea que se vaya a ubicar, la plantación nunca podrá ser solo con tierra del jardín. Necesitaremos usar un sustrato preparado con humus de lombriz y rico en nutrientes.
Trasplante. Como todas las plantas, es mucho más seguro si el traspaso se hace con su raíz cubierta. Para ello se deberá cortar la maceta en la que creció y trasladar el bloque completo a la tierra.
Es recomendable que los rosales guarden una distancia de al menos 60 centímetros entre ellos para asegurarnos que todos puedan conseguir el alimento suficiente para la floración.

Riego. Este es otro aspecto fundamental, durante la época de floración tiene que hacerse más constante pero nunca se debe mojar ni en follaje ni las flores.
Poda. Es necesario que las rosas que se han marchitado sean quitadas para que dejen de consumir nutrientes. Esta tarea se hace durante la primavera y el verano. A finales del invierno tiene que hacerse la poda anual que es la más importante para direccionar las ramas y asegurarnos de una buena circulación de aire.
Antes de empezar siempre hay que desinfectar las tijeras con lavandina o alcohol. Los cortos deben ser diagonales, preferentemente a unos cinco centímetros por encima de una yema.

