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¿Tenés arroz viejo en la alacena? El truco para aprovecharlo y no tirarlo a la basura

Si tenés un paquete de arroz viejo o vencido en tu alacena, no lo tires. Acá te contamos el truco definitivo para aprovecharlo.

Arroz

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Muchas veces abrimos un paquete de arroz, usamos una parte y el resto queda olvidado en el fondo de la alacena durante meses. Cuando nos damos cuenta, quizás ya pasó su fecha de vencimiento o preferimos no cocinarlo. En lugar de tirarlo a la basura, ese ingrediente viejo puede convertirse en un gran aliado para la limpieza de tu hogar.

El gran secreto del arroz crudo está en su utilidad para limpiar recipientes de vidrio difíciles, como botellas, floreros o jarrones. Estos objetos suelen acumular suciedad, minerales del agua o restos de plantas en zonas imposibles de alcanzar. Al tener cuellos muy estrechos, las esponjas comunes y los cepillos no logran llegar al fondo.

Cómo realizar este truco casero con arroz

Para poner en práctica este truco casero, el procedimiento es sumamente sencillo y rápido. Primero, tenés que colocar un buen puñado de arroz crudo dentro del recipiente de vidrio que quieras lavar. No hace falta que uses una cantidad exagerada, con cubrir un poco el fondo ya es más que suficiente.

Luego, debés agregar unas gotas de tu detergente líquido habitual y un chorro de agua tibia. Una vez que tenés los tres elementos adentro, llega el momento clave: tapar la boca del recipiente con la mano y agitarlo con fuerza durante un par de minutos.

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Arroz

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La magia de este método ocurre gracias a la textura física de los granos. Al moverse con el agua, el arroz funciona como un abrasivo suave que raspa las paredes internas sin rayar el vidrio. De esta manera, despega fácilmente los sedimentos rebeldes, las manchas de sarro y la mugre acumulada en los rincones.

Además de ser muy efectivo, es una alternativa sumamente económica y ecológica. Te evita tener que comprar limpiadores químicos costosos o cepillos especiales que después estorban en la cocina. Es una forma práctica de cuidar el bolsillo usando algo que, de otro modo, habría terminado en el tacho.

Cuando termines de agitar el envase, solo resta vaciar el contenido y enjuagar muy bien con abundante agua limpia. Vas a notar de inmediato cómo el vidrio recupera su transparencia y brillo original en cuestión de segundos. Una solución simple, sustentable y hecha en casa para ganarle a la suciedad.