Tendencias: por qué todos usan laurel y bicarbonato de sodio para limpiar
El bicarbonato de sodio combinado con laurel forman una solución de limpieza ecológica que se volvió tendencia.
La combinación perfecta. Fuente: IA Gemini.
En los últimos años han surgido aliados inesperados en el mundo de la limpieza. En este caso el laurel y el bicarbonato de sodio son la solución definitiva contra la suciedad difícil y los aromas desagradables. Es cuestión de probar.
Bicarbonato y laurel
La mezcla de bicarbonato de sodio y laurel aprovecha las propiedades químicas y aromáticas de estos ingredientes para crear un ambiente más saludable. El primero es un abrasivo que puede desincrustar la suciedad sin dañar las superficies y es un neutralizador de ácidos que elimina los olores de raíz.
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Por su parte, el laurel aporta un perfume fresco y herbáceo, aunque su verdadero valor reside en los aceites esenciales que ayudan a mantener a raya las bacterias y hongos de manera natural.
Esta combinación es ideal para neutralizar olores en espacios cerrados o complicados como la heladera, los cestos de basura o el interior de los armarios. También sirve para devolver el brillo a los azulejos, desinfectar fregaderos y limpiar encimeras. Mantiene la frescura dentro de los cajones de la ropa o zapateros.
Para preparar este limpiador se necesitan cinco hojas de laurel asegurándose de que estén completamente secas para evitar que la humedad arruine el bicarbonato. Cortar o moler las hojas lo más fino posible hasta obtener un polvo o trozos diminutos.
En un recipiente pequeño se coloca el laurel con dos cucharadas de bicarbonato de sodio. Guardar la mezcla en un frasco hermético para conservar las propiedades.
Luego colocar una porción de la mezcla en pequeñas bolsas de tela y ubicarlas en los rincones que hay que refrescar. En caso de usarlo para la limpieza, esparcir el polvo en la zona a limpiar, frotar con una esponja o paño y aclarar con agua.



