SOS: técnicas para hacer entrar en razones a tu hijo adolescente
La adolescencia es una etapa de cambios, maduración, dolor, y formación de identidad. Es el momento en que termina la niñez pero aún falta para el acceso a la adultez, por lo cual empiezan a configurarse los rasgos emocionales y la personalidad que nos definirá. De acuerdo a la categoría que emplea la OMS, a la edad de 10 años se empieza a considerar a una persona como adolescente, período que concluye a los 19 años.
Es precisamente cuando los hijos ingresan en esa franja etaria que se multiplican las discusiones, las desobediencias y los choques con los padres. Los motivos de estos crónicos desencuentros van desde la ropa que usan, el estado del dormitorio, hasta las amistades y los estudios.
Según estudios psicológicos, en la adolescencia se refuerza el sentimiento de autonomía y de identidad por oposición a las normas, un proceso natural que debe respetarse con el acompañamiento y la comprensión. La psicóloga Ana Herrero explica que si los padres plantan un exceso de control a estos aprestos de rebeldía, lo único que lograrán es mayor resistencia y más discusiones.
Claves para mejorar el vínculo
Existen algunos consejos de terapeutas que buscan acercar posiciones. Básicamente hacen foco en la comprensión, las formas y los límites.
En primer lugar, la tolerancia de los adultos es clave para evitar escaladas de gritos sin sentido. Los actos de rebeldía y de desobediencia no tienen que ver tanto con una afrenta personal, sino con un genérico desafío a la autoridad propio de la edad. Es importante que los padres pueden mirar desde una perspectiva más comprensiva de los cambios hormonales, físicos y emocionales que están ocurriendo.
En segundo lugar son importantes las formas. Esto es no dictar órdenes y ejercer como autócratas más que padres. Ya no son niños, sino adolescentes a los que hay que tratar como tal. Con el amor de siempre, y la conciencia de que ellos necesitan espacio e ir descubriendo la vida por sus propios medios.
También es determinante entender que el rol de mamá o papá nunca cambia. Cuando el adulto quiere hacerse el amigo del adolescente, el vínculo entra en cortocircuito. Él sigue necesitando la guía y los límites que solo pueden aplicar los padres, Si uno se pone a la par de ellos, no podrá tener la perspectiva para procesar los cambios por los que atraviesan.
Finalmente, la comprensión es esencia para fortalecer la comunicación y que la empatía acerque posiciones.