Solo un 2% de diferencia: por qué la sal marina no es mejor que la común y cuál es el riesgo de elegirla
Expertos advierten sobre la venta de sales no yodadas en Argentina, destacando la importancia de leer etiquetas para asegurar la ingesta de este mineral y evitar metales pesados.
Mitos detrás de la sal de Himalaya.
ArchivoLa sal de mesa está en la mira por su supuesta gran cantidad de sodio, componente que las redes sociales y algunos médicos influencers han tachado como perjudicial. Como resultado, muchos desprecian la sal de mesa y la reemplazan con sal marina o de Himalaya. Pero la viralidad de estas opciones no tiene un sustento científico y a veces puede resultar perjudicial para la salud si no se tienen en cuenta algunas cuestiones.
Comercializar sal marina en Argentina es legal desde 2024 y su principal diferencia con la sal de mesa es su forma de extracción. Se dice que la sal marina tiene menos sodio, pero la ciencia advirtió que se trata de una diferencia de solo el 2%, por lo que no es nutricionalmente significativa.
Por eso, si estás buscando reducir el sodio en tu dieta, además de consultar con nutricionistas de confianza, lo más importante es reducir el consumo de sal y buscar opciones yodadas. Esto último es esencial para prevenir enfermedades graves por falta de este mineral, como el bocio y los problemas de desarrollo cerebral.
La importancia del yodo en la sal
El yodo es un mineral desconocido por muchos pero con varios beneficios:
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Cabe destacar que el cuerpo humano no guarda yodo, por lo que se debe comer un poco todos los días.
Un consejo de especialistas para garantizar la presencia de yodo en la sal es leer la lista de ingredientes, ya que en Argentina se venden varias opciones que no están aprobadas por las autoridades sanitarias. Por lo general, a esas no les agregan yodo y no se examinan para determinar la presencia o ausencia de metales pesados que pueden ser brutalmente perjudiciales para la salud.


