Se va de Netflix un clásico inolvidable de los 90 es ideal para ver este fin de semana
El aclamado drama protagonizado por Matt Damon y Robin Williams se va de Netflix mañana 28 y vuelve a poner en foco una historia que sigue conmoviendo.
Esta película de Netflix es ideal para ver este fin de semana.
Hay películas que no envejecen. Historias que, sin grandes efectos ni presupuestos descomunales, logran quedarse en la memoria colectiva. Eso ocurre con El indomable Will Hunting, el drama dirigido por Gus Van Sant que marcó a toda una generación en los años 90. Hasta mañana está en Netflix.
La noticia es clara: abandona Netflix este 28 de febrero. Y para muchos suscriptores es la excusa perfecta para volver a verla. Estrenada en 1997, la película no solo conquistó al público. También arrasó en la temporada de premios. Obtuvo dos estatuillas de la Academia y consolidó la carrera de dos jóvenes guionistas que también protagonizaban la historia: Matt Damon y Ben Affleck. Lo que comenzó como un proyecto pequeño terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural.
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Un genio que huye de su propio talento
La trama sigue a Will Hunting, un joven con una capacidad extraordinaria para las matemáticas que trabaja como personal de limpieza en una universidad. Su mente resuelve problemas imposibles. Su corazón, en cambio, levanta murallas. Cada oportunidad que podría cambiar su destino parece convertirse en una amenaza.
El conflicto no gira en torno a ecuaciones complejas. La verdadera tensión está en otro lugar: el miedo a fallar cuando ya no hay excusas, el peso de una infancia marcada por el dolor y la dificultad de creer que uno merece algo mejor. La película entiende que el talento sin confianza es apenas una promesa frágil. Y ahí radica su potencia emocional.
La terapia como duelo emocional
El eje del relato se construye en los encuentros entre Will y su terapeuta, Sean Maguire, interpretado por un inmenso Robin Williams. Lejos de las representaciones edulcoradas de la psicología en el cine, aquí las sesiones son intensas, incómodas y profundamente humanas. Son diálogos afilados, cargados de ironía y heridas abiertas.
Una escena en particular —recordada por la frase “no es tu culpa”— se convirtió en uno de los momentos más impactantes del cine de los 90. Allí, la película alcanza una honestidad brutal al abordar el trauma y la vulnerabilidad masculina. No hay grandilocuencia. Solo dos personas enfrentándose a sus fantasmas.
Amistad, amor y decisiones difíciles
Más allá del conflicto interno del protagonista, la historia también habla de pertenencia. El grupo de amigos del barrio representa el ancla emocional de Will. Entre ellos, el personaje que interpreta Affleck aporta una de las reflexiones más conmovedoras del film: querer a alguien también implica empujarlo a ir más lejos, incluso si eso significa perderlo.
El romance con Skylar, por su parte, añade otra capa al relato. No es un simple interés amoroso. Es el espejo que obliga al protagonista a mostrarse tal como es, sin sarcasmo ni máscaras. Amar, en este contexto, se vuelve un riesgo tan grande como aceptar un trabajo prestigioso o abandonar la zona conocida.
A casi treinta años de su estreno, la película mantiene intacta su capacidad de emocionar. Cada revisión ofrece matices nuevos. Cambia el espectador, cambia la experiencia. Por eso su salida del catálogo no pasa inadvertida. Queda poco tiempo para reencontrarse con una historia que convirtió a Damon y Affleck en estrellas y regaló a Williams uno de los papeles más recordados de su carrera. El reloj corre: el 28 de febrero marca el final de su paso por Netflix, al menos por ahora.
