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Rutinas diarias que protegen tu memoria con el paso de los años

Hábitos simples que cuidan tu memoria y agilidad mental con los años. Te ayudan a pensar más claro con el tiempo.

Protege tu memoria. Foto: GETTY

Protege tu memoria. Foto: GETTY

La memoria no se pierde de un día para otro. Se cuida todos los días con hábitos básicos que muchas veces pasan desapercibidos. Pensar con claridad, recordar nombres y mantener atención no dependen solo de la edad. El cuerpo y el cerebro trabajan juntos, y ciertas rutinas marcan la diferencia con el paso de los años.

dormir
Los especialistas explican que el cuerpo humano necesita descender su temperatura interna para iniciar el ciclo de sueño.

Los especialistas explican que el cuerpo humano necesita descender su temperatura interna para iniciar el ciclo de sueño.

Dormir bien también sostiene la memoria. Roncar, despertarse varias veces o amanecer con la boca seca fragmenta el descanso. Sin sueño profundo, la información no se ordena bien. Dormir de lado, evitar alcohol por la noche y cenar liviano ayudan a lograr un descanso más reparador y una mente más despejada al día siguiente.

La presión arterial merece atención constante. Cuando se mantiene alta durante años, daña la circulación cerebral. Ese daño afecta la claridad mental y la velocidad para pensar. Controlarla de forma regular es una forma directa de cuidar la memoria a largo plazo y evitar un deterioro silencioso.

PAMI ofrece a todos sus afiliados tomarse la presión gratis Foto: MDZ
La memoria se fortalece Foto: MDZ

La memoria se fortalece Foto: MDZ

La forma de comer también influye. Los picos de azúcar después de las comidas generan fatiga y niebla mental. Empezar los platos con verduras y proteínas ayuda a estabilizar la energía. Sumado a eso, caminar unos quince minutos diarios mejora la circulación y favorece la oxigenación del cerebro.

Hablar con personas queridas activa la memoria, el lenguaje y la emoción al mismo tiempo. No es solo un momento social. Es un ejercicio mental completo que mantiene el cerebro en movimiento y refuerza vínculos que también sostienen el bienestar emocional.