Receta fácil de mermelada de tomate casera: ¡deliciosa y versátil!
La mermelada de tomate es una deliciosa y versátil alternativa a las tradicionales mermeladas de frutas, que aporta un sabor único y sofisticado a tus preparaciones culinarias. Esta mermelada se destaca por su combinación equilibrada de dulzura y acidez, ofreciendo un perfil de sabor que realza tanto platos salados como dulces. Hecha a partir de tomates maduros, su textura es suave y untable, ideal para acompañar una variedad de alimentos. La preparación de mermelada de tomate es relativamente sencilla y permite personalizar el sabor con especias opcionales como canela y clavos de olor, así como ajustar el nivel de dulzura según tus preferencias.
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El proceso de elaboración comienza con la cocción de los tomates, seguidos de la adición de azúcar y otros ingredientes que ayudan a espesar la mezcla y potenciar el sabor. Además de ser un condimento exquisito para panes y quesos, la mermelada de tomate puede ser utilizada para glasear carnes o salsas para acompañar tus platos favoritos. No solo ofrece una forma de conservar tomates frescos, sino que también te brinda la oportunidad de disfrutar un producto casero y lleno de sabor durante todo el año. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
1 kg de tomates maduros (aproximadamente 6-8 tomates medianos), 750 g de azúcar (puedes ajustar según tu gusto), 2 cucharadas de jugo de limón (aproximadamente 30 ml), 10 g de pectina (opcional, pero ayuda a que la mermelada tenga una mejor consistencia), 1/2 cucharadita de canela en polvo (opcional, para un toque especiado), 2 clavos de olor (opcional, para un sabor más profundo), 1/4 cucharadita de sal (resalta los sabores), 1/2 taza de agua (120 ml)
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Utensilios: olla grande (preferiblemente de acero inoxidable para evitar reacciones con el ácido de los tomates), cuchara de madera (para revolver), colador o tamiz (para eliminar las pieles y semillas), frascos de vidrio (limpios y esterilizados), tapas de frascos (asegúrate de que cierren bien).
Procedimiento
- Lava bien los tomates bajo agua fría. Con un cuchillo afilado, realiza un corte en forma de cruz en la base de cada tomate.
- Hierve agua en una olla grande y, con cuidado, sumerge los tomates durante 1-2 minutos hasta que la piel comience a desprenderse. Esto facilitará el pelado. Retira los tomates del agua caliente y colócalos en un bol con agua fría para detener la cocción.
- Pela los tomates, quita las semillas (puedes usar un colador para ayudar a eliminar las semillas) y córtalos en trozos pequeños.
- En una olla grande, coloca los trozos de tomate y el agua. Cocina a fuego medio-alto, revolviendo ocasionalmente, hasta que los tomates se ablanden y comiencen a desmoronarse. Esto puede tardar unos 10-15 minutos.
- Una vez que los tomates estén cocidos, usa un colador o tamiz para pasarlos y eliminar las pieles y semillas. Puedes hacerlo presionando con el dorso de una cuchara para extraer la mayor cantidad de pulpa posible.
- Regresa la pulpa de tomate a la olla y añade el azúcar, el jugo de limón, la sal, y si lo deseas, la canela y los clavos de olor.
- Cocina a fuego medio, revolviendo constantemente para evitar que se pegue al fondo de la olla.
- Si decides usar pectina, disuélvela en una pequeña cantidad de agua fría antes de añadirla a la mezcla de tomate. Agrega la pectina disuelta a la olla y cocina a fuego medio-alto, revolviendo constantemente.
- Cocina la mezcla durante unos 30-40 minutos, o hasta que la mermelada haya espesado y alcanzado una consistencia similar a la de la miel.
- Para probar la consistencia, coloca una pequeña cantidad de mermelada en un plato frío (puedes enfriarlo en el congelador unos minutos) y pasa el dedo por el centro. Si se mantiene la separación y no vuelve a juntarse rápidamente, la mermelada está lista.
Envasa la mermelada
- Mientras la mermelada aún está caliente, vierte la mezcla en frascos de vidrio esterilizados, dejando un pequeño espacio en la parte superior.
- Limpia los bordes de los frascos con un paño limpio para asegurar un buen sellado.
- Coloca las tapas en los frascos y ciérralos bien.
- Para asegurar la conservación, coloca los frascos en una olla grande con agua caliente, asegurándote de que estén completamente sumergidos. Hierve durante 10 minutos para sellar los frascos.
- Deja enfriar los frascos a temperatura ambiente.
La mermelada de tomate es ideal para acompañar quesos, carnes asadas o simplemente untar sobre pan. ¡Espero que te deleites haciendo y degustando tu mermelada de tomate! ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.