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Qué ocultan en El Vaticano: con una protesta pidieron lugar para las mujeres

Con una fumata rosa, un grupo de mujeres protestó por un lugar en el cónclave.

Una escena poco común interrumpió los alrededores del Vaticano. Mientras los cardenales se preparaban para el cónclave, un grupo de mujeres rompió el silencio con una protesta inesperada. Alzaron su voz al grito de "Fuera el sexismo" en la Iglesia católica con una fumata rosa.

“¿Dónde está el lugar de la mujer en la Iglesia?” fue la consigna que resonó. No se trata solo de una queja: demandan poder ordenarse como sacerdotes. El grupo detrás de la protesta pertenece a la Conferencia de Ordenación de Mujeres, una organización internacional que lucha por abrir espacios formales para las mujeres dentro del catolicismo. Quieren acceso a los mismos roles que históricamente han sido negados por el peso de la tradición.

Exigen igualdad.

Una nube rosa surgió entre los adoquines del Vaticano, en el Monte Gianicolo. Era una fumata rosa, lanzada como símbolo de otra elección pendiente: la de aceptar que las mujeres también tienen vocación, voz y visión para guiar. No esperan benevolencia, exigen justicia espiritual. Quieren elegir, decidir y consagrar.

Mientras 133 cardenales de más de 70 países entraban a deliberar, afuera otras voces pedían ser escuchadas con símbolos y palabras que exigen una nueva lectura de los textos sagrados. Una Iglesia católica menos excluyente. Consideran que su humo es "de esperanza".

Mujeres piden ser parte del cónclave

Desde hace siglos, la Iglesia ha limitado la función sacerdotal al género masculino. El argumento suele ser teológico, atado a la figura de Jesús y los apóstoles. Sin embargo, teólogas e historiadoras católicas han demostrado que las primeras comunidades cristianas incluían a mujeres con roles de liderazgo, incluso como diaconisas. La tradición parece haber elegido el olvido.

El Papa Francisco, considerado más abierto que sus predecesores, dio pasos importantes en 2023. Amplió la participación femenina en el Sínodo, permitiéndoles derecho a voto. Aun así, no ha habido avances concretos hacia la ordenación. El gesto fue simbólico, pero no suficiente para quienes exigen paridad en decisiones reales.