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Pura solución: cómo limpiar el moho de la pared y evitar que vuelva a aparecer

Limpiar la mancha no alcanza: hay que retirar el moho con protección, secar la superficie y corregir la humedad para impedir que vuelva a aparecer en la pared.

Las filtraciones, la condensación y la escasa ventilación favorecen la formación de moho dentro de las viviendas.

Las filtraciones, la condensación y la escasa ventilación favorecen la formación de moho dentro de las viviendas.

Una esquina que comienza a oscurecerse, pequeñas manchas cerca de una ventana o un techo que cambia de color suelen ser las primeras señales. El moho aparece con mayor facilidad después de varios días húmedos, fríos y con poco sol, pero eliminarlo requiere algo más que pasar un trapo o cubrirlo con pintura.

Detrás de esas marcas casi siempre hay una causa concreta. Puede tratarse de una filtración, una pérdida en una cañería, condensación o falta de circulación de aire. Por eso, antes de buscar un producto de limpieza, es necesario revisar el ambiente. Si el origen continúa activo, la pared puede verse limpia durante unos días y volver a mancharse poco después.

Qué hacer antes de empezar la limpieza

La primera medida es abrir puertas y ventanas. Después, hay que colocarse guantes, protección para los ojos y, de ser posible, un barbijo N95. No conviene cepillar la pared en seco porque ese movimiento puede levantar las esporas y dispersarlas por la habitación.

En superficies firmes y lavables, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos recomienda limpiar con agua y detergente, frotar con cuidado y secar por completo. Si el revestimiento está blando, quebrado o muy deteriorado, probablemente sea necesario retirarlo y reemplazarlo.

Una limpieza que no falla para eliminar el moho de las paredes.

Una limpieza que no falla para eliminar el moho de las paredes.

La lavandina no siempre es la respuesta

Aunque es uno de los recursos más utilizados en las casas, la lavandina no debería aplicarse automáticamente sobre cualquier pared. El producto puede decolorar la pintura y no siempre penetra en materiales porosos. Además, matar el hongo no resuelve por sí solo el problema: los restos deben retirarse porque todavía pueden causar irritación o reacciones alérgicas. Si se utiliza, corresponde respetar las indicaciones del envase y mantener una ventilación constante. Nunca debe combinarse con vinagre, amoníaco u otros limpiadores, ya que la mezcla puede liberar gases tóxicos.

Tampoco es buena idea probar varios preparados caseros uno detrás de otro. Aplicar vinagre, bicarbonato, agua oxigenada y lavandina sobre la misma zona puede generar reacciones inesperadas y terminar dañando el revestimiento. Lo más prudente es elegir un único método, probarlo primero en un sector poco visible y retirar los residuos antes de emplear otro producto. Pintar sobre la mancha tampoco funciona: si la pared conserva humedad, el moho seguirá creciendo debajo de la nueva capa.

La humedad debe desaparecer junto con la mancha

Una vez terminada la limpieza, la superficie tiene que secarse completamente. Ventilar todos los días, utilizar el extractor durante el baño, abrir una ventana al cocinar y separar los muebles algunos centímetros de las paredes frías ayuda a que el aire circule. También hay que reparar goteras y pérdidas sin demora. Como referencia, la humedad interior debería permanecer por debajo del 60% y, en lo posible, entre el 30% y el 50%.

Cuando el área afectada es extensa, el olor persiste o las manchas reaparecen pese a la limpieza, conviene consultar a un especialista en humedades. También se recomienda evitar la exposición de personas con asma, alergias, enfermedades pulmonares o defensas bajas. En esos casos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades aconsejan que otra persona realice la tarea y que el ambiente permanezca desocupado hasta completar el trabajo.