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Prevención del suicidio: cómo acompañar a una persona en crisis y qué señales no hay que ignorar

Hablar de forma directa, escuchar sin juzgar y facilitar ayuda profesional son acciones clave para acompañar a una persona en crisis.

Una conversación sincera con la persona puede convertirse en el primer paso para detectar el sufrimiento y acercar ayuda profesional.

Una conversación sincera con la persona puede convertirse en el primer paso para detectar el sufrimiento y acercar ayuda profesional.

Una pregunta sencilla puede abrir una conversación que hasta ese momento parecía imposible. Frente a una persona que atraviesa un sufrimiento profundo, escuchar con atención, evitar juicios y facilitar ayuda profesional puede marcar una diferencia. “¿Cómo estás realmente?”, propone la psicóloga Ailin Di Nasso como punto de partida.

Septiembre concentra actividades de concientización y tiene al día 10 como fecha mundial dedicada a la prevención del suicidio. Sin embargo, la licenciada en Psicología Ailin Di Nasso (matrícula 5082) advirtió en diálogo con MDZ que “la prevención no puede quedar limitada a septiembre”. La problemática requiere conversaciones sostenidas, acceso a la salud mental, vínculos capaces de detectar cambios y respuestas coordinadas desde distintos sectores. La Organización Mundial de la Salud informó que más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año y remarcó que existen intervenciones eficaces para prevenirlo. Esto incluye la detección temprana, la atención profesional, el acompañamiento posterior y una comunicación pública responsable.

Preguntar de manera directa no provoca una conducta suicida

Uno de los temores más extendidos es que mencionar el suicidio pueda instalar esa posibilidad en alguien que atraviesa una crisis. La evidencia reunida por la OMS indica lo contrario: preguntar si una persona piensa en hacerse daño no la impulsa a actuar y puede reducir su ansiedad al hacerla sentir comprendida. Ailin Di Nasso sugirió no quedarse únicamente con preguntas automáticas o de cortesía. “¿Estás pudiendo sostener todo esto?” o “¿Alguna vez pensaste que no querías seguir viviendo?” son algunas formas de iniciar una conversación cuando existe una preocupación concreta. No hace falta asumir el rol de un terapeuta ni contar con una respuesta para cada problema. “Muchas veces, el primer paso es simplemente escuchar sin juzgar”, explicó la psicóloga a MDZ. Si la persona expresa ideas suicidas, el objetivo inmediato debe ser acompañarla y facilitar el contacto con profesionales.

Esa atención resulta necesaria porque las señales no siempre son evidentes. Alguien puede continuar trabajando, estudiando, viendo amigos o cumpliendo con sus obligaciones mientras atraviesa un dolor emocional intenso. “No siempre el sufrimiento se ve”, señaló Di Nasso. Algunos cambios pueden justificar un acercamiento: aislamiento repentino, desesperanza, modificaciones marcadas del ánimo, despedidas inusuales o expresiones relacionadas con no querer vivir.

Ninguna de estas manifestaciones permite establecer por sí sola un diagnóstico, pero sí puede abrir la puerta a una pregunta. La profesional también pidió evitar explicaciones reduccionistas: “No existe necesariamente un acontecimiento puntual que explique por qué una persona llega a una crisis suicida”. En cada situación pueden combinarse factores psicológicos, sociales, económicos, culturales, vinculares y de salud. La OMS coincide en que nunca se trata del resultado de una única causa.

Cómo acompañar sin minimizar el sufrimiento

El impulso de ofrecer una solución rápida puede llevar a utilizar expresiones que aumenten la distancia. “Tenés que poner de tu parte”, “pensá en todo lo bueno que tenés” o “hay gente que está peor” suelen pronunciarse desde la preocupación, pero pueden hacer que quien sufre se sienta incomprendido. “Acompañar no significa resolver”, sostuvo Ailin Di Nasso. En lugar de discutir, comparar dolores o exigir una reacción, pueden utilizarse frases como “no sé exactamente qué decirte, pero quiero estar acá”, “lo que te pasa me importa” o “no tenés que atravesarlo solo/a”.

Si existe riesgo inmediato, la recomendación es no dejar sola a la persona y contactar a un servicio de emergencias, una guardia de salud o un profesional. En la Argentina funciona el 0800-999-0091 del Hospital Nacional en Red Lic. Laura Bonaparte, una línea gratuita, confidencial y disponible durante las 24 horas en todo el país, según informó el Ministerio de Salud de la Nación.

La prevención también depende de cómo se comunica

Los medios y las redes sociales ocupan un lugar sensible en esta problemática. La OMS recomienda evitar el tratamiento sensacionalista, la descripción de métodos y las explicaciones que presentan el suicidio como una consecuencia inevitable de un conflicto puntual. En cambio, informar sobre tratamientos, recursos de asistencia y experiencias de recuperación puede favorecer la búsqueda de ayuda. “Cómo hablamos importa”, resumió Di Nasso.

Para la psicóloga, prevenir también supone fortalecer los vínculos y construir espacios en los que alguien pueda decir “no estoy pudiendo” sin vergüenza. Cuando el sufrimiento parece cerrar todas las salidas, “la intervención profesional puede ayudar a ampliar ese campo de posibilidades y acompañar la construcción de otras formas de atravesar aquello que hoy parece insoportable”. Por eso, la pregunta inicial necesita una escucha real: “¿Cómo estás? Pero no preguntarlo por cortesía. Preguntarlo estando verdaderamente dispuestos a escuchar”.