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Por qué hablamos con nuestras mascotas como si fueran bebés

Utilizar tonos dulces y palabras tiernas hacia tu mascota es un comportamiento bastante común en los humanos y así se logra que los animales respondan a las ordenes mucho mejor.
Foto: Notiwork
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Si eres de los que suele hacer todo tipo de gesticulaciones usando una voz dulce y palabras bobas para comunicarte con tu mascota, realmente necesitas saber que no eres el único y que se trata de un comportamiento que, aunque algo vergonzoso, la mayoría de los humanos lo hacen. Incluso hay investigaciones científicas que se han ocupado de estudiar por qué las personas les hablan a sus perros o gatos como si fueran bebés.

La domesticación de los animales todavía es un tema de estudio con varios matices, pero se trata de una relación que ha ido evolucionando con el tiempo. Puede que la necesidad de seguridad o de ayuda en la cacería haya sido el punto de inicio. Actualmente, si bien algunas de estas actividades se mantienen, los animales domésticos cumplen mayormente una función de compañía volviéndose un miembro de la familia.

Foto: Perropolis

Esta convivencia con las mascotas está basada en una relación de afecto y, aunque no podamos creerlo, utilizamos un lenguaje especial para comunicarnos con ellos que guarda muchos puntos en común con el que se utiliza cuando nos dirigimos a niños pequeños.

El tono de la voz, las palabras que se eligen y las gesticulaciones cambian y son percibidas por los cachorros como algo positivo según estableció un estudio realizado por la Universidad de Nueva York en 2018.

Son los perros los más susceptibles a este tipo de lenguaje que ha recibido el nombre de “Propiedades con el habla dirigida a perros” (Naturalistic Dog Directed Speech o DDS). La investigación también determinó que los cachorros prestan más atención a este tipo de expresiones, mientras de los canes adultos muestran un comportamiento más afiliativo con los hablantes de DDS.

Foto: Notigatos

El lazo afectivo y la incapacidad de habla tanto en animales como en niños pequeños puede resultar ser el motor para que, instintivamente, las personas utilicen un lenguaje verbal exagerado con todos tonos agudos y cordiales. Hasta el momento, parece que los resultados son positivos, las comunicaciones positivas hacen que se despierten procesos neuronales en los receptores que provocan que se preste mayor atención.