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Para qué sirve combinar bicarbonato de sodio y orégano

Más allá de la limpieza, el bicarbonato de sodio y el orégano actúan en conjunto para otras cuestiones que pocos conocen.


El bicarbonato de sodio es el rey de la limpieza ecológica. El orégano, por su parte, rara vez sale del estante de las especias en la cocina. Sin embargo, la unión de estos dos elementos da un remedio casero imbatible.

Bicarbonato de sodio y orégano

Esta combinación es ideal para combatir la falta de ventilación, eliminar la humedad y perfumar los rincones más complejos de la casa. La efectividad de este truco radica en el trabajo en equipo de sus componentes: mientras uno limpia el aire, el otro aporta frescura.

Bicarbonato de sodio

Bicarbonato de sodio, el rey de la limpieza.

Por un lado, está el poder neutralizador del bicarbonato de sodio que a diferencia de los aerosoles comerciales, este producto altera el pH de los compuestos que causan el tufo, destruyendo el olor desde la raíz. Además, es un excelente desecante que absorbe la humedad ambiental.

Además, el orégano, al estar seco, libera aceites esenciales de forma gradual. Su aroma herbal no solo aporta una sensación de limpieza, sino que además actúa como un repelente natural sutil. El olor intenso de esta planta resulta molesto para varios tipos de insectos y bichos pequeños que suelen buscar refugio en alacenas o placares.

Al tratarse de un preparado seco y no invasivo, se puede colocar en cualquier espacio cerrado o propenso a juntar olor como los tachos de basura, zapateros y placares, alacenas y espacios sin ventilación.

Paso a paso

Ingredientes

  • 3 cucharadas de bicarbonato de sodio.
  • 1 cucharada de orégano seco.

En un cuenco o frasco chico, volcar el bicarbonato de sodio. Añadir orégano seco y revolver bien. Repartir el contenido en recipientes pequeños destapados o meterlo dentro de bolsitas de lienzo o gasa que permitan el paso del aire.