Palo de agua: el truco definitivo con el riego para que crezca fuerte
¿Tu palo de agua tiene las hojas amarillas o no crece? Te contamos cuál es el error más común en su riego.
Palo de agua
El palo de agua es una de las plantas favoritas para decorar el interior de la casa porque es vistosa, elegante y bastante resistente. Sin embargo, muchas veces nos encontramos con que se estanca, sus hojas pierden brillo o las puntas se vuelven marrones. Aunque lo primero que solemos pensar es que le falta comida o luz, el verdadero culpable casi siempre es el riego.
El error más frecuente es regarlo de más por miedo a que se seque. A diferencia de otras plantas tropicales, el palo de agua detesta tener las raíces inundadas de forma constante. El exceso de humedad compacta la tierra, ahoga las raíces y genera hongos que pudren la planta desde abajo hacia arriba. Si notas que las hojas se ponen amarillas y se caen lánguidas, es una señal clara de que te estás pasando con el agua.
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Potus en invierno: cada cuánto regarlo para mantener las hojas verdes
Para que crezca fuerte y con hojas verdes radiantes, el secreto está en encontrar el equilibrio justo con el sustrato. Una técnica infalible antes de volver a regar es meter un palito de madera en la tierra. Si sale limpio, significa que el suelo está seco y la planta necesita agua. Si sale con tierra pegada, es mejor esperar unos días más porque todavía retiene humedad.
Es fundamental la maceta para tener un palo de agua sano
Además del control del agua, es fundamental asegurar un buen drenaje en la maceta. Esta tiene que contar con agujeros de salida liberados, y si usás un plato decorativo abajo, es clave vaciarlo quince minutos después del riego para que las raíces no queden sumergidas.
Por último, recordá que esta planta es muy sensible al cloro del agua corriente. Dejar reposar el agua en una jarra durante un día entero antes de usarla hará una enorme diferencia en su salud.



