"Oro verde": cómo cultivar un árbol de pistacho y cada cuanto hay que regarlo
Aunque el pistacho se destaca por sus cualidades nutricionales y culinarias, su cultivo en el hogar requiere paciencia y un manejo adecuado del riego.
Nada mejor que tener el fruto en el hogar. Fuente: Shutterstock.
El pistacho se consolidó como uno de los ingredientes estrella de la gastronomía. Más allá de su éxito culinario y su perfil nutricional, este fruto seco representa una gran oportunidad botánica: es posible cultivarlo en el hogar.
Pistacho en casa
Aunque requiere paciencia y condiciones ambientales muy específicas, tener tu propio árbol en casa es un proyecto viable si se siguen ciertos cuidados esenciales.
El árbol del pistacho (Pistacia vera) es originario de zonas áridas, por lo que prospera en entornos de baja humedad y gran amplitud térmica. Para desarrollarse correctamente, necesita experimentar inviernos notablemente fríos (para entrar en su periodo de latencia) y veranos muy calurosos.
Para garantizar que el árbol crezca fuerte y logre dar frutos, se deben seguir algunas pautas de manejo. El pistacho es una planta dioica, lo que significa que existen árboles machos y árboles hembras. Para que ocurra la polinización y se generen los frutos, es indispensable plantar al menos un ejemplar de cada sexo (las variedades más utilizadas son Peters para el macho y Kerman para la hembra).
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El enemigo número uno de esta planta es el encharcamiento. Exige suelos con un drenaje impecable. Si se opta por macetas, lo ideal es armar una mezcla de tierra fértil, compost orgánico y una buena proporción de arena limpia.
El momento óptimo para pasarlo a la tierra es la primavera. Si se van a colocar varios ejemplares en el suelo, hay que dejar un espacio mínimo de 5 metros de distancia entre sí.
En cuanto al riego, es una especie sumamente resistente a la sequía, pero durante sus primeros años de vida necesita asistencia hídrica. En verano, un riego cada 10 o 15 días suele ser suficiente, mientras que en invierno el aporte de agua debe ser mínimo.
Este cultivo requiere una inversión de tiempo considerable. Un árbol de pistacho comenzará a entregar sus primeras cosechas entre los 5 y 7 años después de haber sido plantado. La ventaja es que, una vez que entra en su etapa madura, mantiene una producción regular durante décadas.
La recolección se realiza de forma manual hacia el final del verano, momento exacto en que la cáscara dura se abre de manera natural, dejando ver el fruto verde en su interior. Tras bajarlos del árbol, se deben tender al sol para que se sequen por completo antes de ser almacenados o consumidos.


