Nunca más tires las cáscaras de huevo: cómo usarlo de fertilizante para el jardín
Algunos desechos del día a día pueden ser oro puro para el jardín, y uno de los más efectivos son las cáscaras de huevo. Hay varias formas de usarlas y todas son fáciles abonos de aplicar en casa.
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Las cáscaras de huevo están compuestas principalmente por carbonato de calcio, un nutriente clave para fortalecer la estructura celular de las plantas. Además, contienen otros minerales como fósforo y magnesio, que ayudan al desarrollo de raíces fuertes y sanas. Por eso, en lugar de descartarlas, lo mejor es incorporarlas a la tierra.
Un secreto natural para tus plantas
Para usarlas como abono, lo ideal es enjuagarlas, dejarlas secar y luego triturarlas bien. Podés hacerlo con la mano, un mortero o procesadora. Una vez molidas, simplemente espolvorealas sobre la tierra de tus macetas o del cantero. También podés mezclarlas con el compost o enterrar los trocitos directamente cerca de la base de las plantas.
Otra opción es preparar un “té de cáscaras de huevo ”. Para esto, herví varias cáscaras durante unos 10 minutos, dejá enfriar y usá el agua resultante para regar tus plantas. Es una forma práctica y rápida de nutrir el suelo, sobre todo si no tenés mucho tiempo para preparar fertilizantes caseros más elaborados.
Incorporar este hábito no solo ayuda a reducir residuos, sino que también mejora la salud del jardín sin gastar de más. Así que ya sabés: la próxima vez que cocines con huevo, guardá las cáscaras. Tus plantas te lo van a agradecer.

