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No te acerques: el mensaje oculto que llevan los perros que usan cinta amarilla

Distintas necesidades físicas y emocionales de un perro, desde recuperaciones médicas hasta inseguridades, motivan el uso de la cinta amarilla.


El uso de accesorios para un perro a veces va más allá de la estética. En los últimos años, el uso de una cinta o lazo amarillo atado a la correa, el collar o el arnés se ha consolidado mundialmente como un código visual clave dentro de la tenencia responsable.

El mensaje que lleva el perro

Lejos de tratarse de una moda o de indicar que el animal sea necesariamente agresivo o peligroso, este distintivo forma parte de la iniciativa internacional Yellow Dog Project.

Su función principal es advertir a los peatones y a otros dueños de mascotas que ese perro en particular requiere distancia y no debe ser abordado de manera imprevista.

Motivos para usar la cinta amarilla

Las razones por las cuales un tutor decide colocar este distintivo a su perro son diversas y responden a sus necesidades físicas o emocionales. Se usa para perros convalecientes de intervenciones quirúrgicas, en tratamiento médico, ancianos con dolores articulares o con movilidad reducida.

También para animales de trabajo o mascotas que están aprendiendo pautas de conducta y socialización, donde las distracciones externas interrumpen su entrenamiento.

Otra opción es para perros inseguros, asustadizos ante desconocidos o que reaccionan con nerviosismo ante la presencia cercana de otros congéneres.

Asimismo, las mascotas recién adoptadas que atraviesan un periodo de aclimatación a su nuevo entorno y familia también pueden llevar esa cinta distintiva.

Cómo actuar

Si durante un paseo se detecta a un perro con este lazo lo primero es mantener la distancia y no permitir que la mascota que llevan se aproxime. En caso de necesitar pasar cerca, preguntar antes de avanzar para darle tiempo al dueño de posicionar a su perro de forma segura.