ver más

No sabias esto sobre este utensilio: para qué sirven las ranuras horizontales del rallador

Cada cara de este utensilio tiene una función específica. Las cuchillas o ranuras son muy útiles en la cocina y pocos lo saben.


El rallador de caja probablemente es uno de los utensilios más subestimados de la cocina. Sin embargo, tiene más funciones de las que todos conocen. Es una herramienta de ingeniería culinaria que ofrece texturas precisas. Es importante diferenciar sus caras.

Usos del utensilio

Cada lado del rallador responde a una necesidad técnica diferente. Los orificios de gran tamaño son la cara más utilizada. Su función principal es crear hebras gruesas con cuerpo y también para vegetales que requieren cocción rápida, como papas rösti o zanahorias para salteados.

En cambio, el diseño de los orificios medianos está pensado para lograr una textura más delicada. Es el lado ideal para vegetales que se consumen crudos en ensaladas o para rallar manteca fría al momento de hacer masas quebradas, permitiendo una integración perfecta.

En tanto, las ranuras o cuchillas horizontales sirven como una mandolina integrada. Esa cara es la aliada perfecta para obtener láminas delgadas de pepinos, rabanitos o papas, ideales para lograr presentaciones elegantes o preparar chips caseros.

Por otro lado, la cara de microperforaciones muchas personas la evitan por su dificultad para limpiarla, pero es la clave para el detalle. Está diseñada para "pulverizar" ingredientes potentes: jengibre fresco, ajo, nuez moscada o incluso chocolate.

Esta es la forma correcta de limpiar el rallador de cocina

Cada lado del utensilio tiene una función específica.

Para que el rallador no se convierta en una molestia, los chefs sugieren algunas reglas de oro: el mayor error es dejar que los restos se sequen, por eso se aconseja limpiarlo en el momento. Lavarlo bajo el chorro de agua inmediatamente después de usarlo asegura que los orificios se mantengan afilados y libres de bacterias.

Por último, se recomienda guardalo en un lugar seco. La humedad es el principal enemigo del acero, y un rallador oxidado no solo es peligroso, sino que altera el sabor de los alimentos.