No es una semana: la duración real de los huevos en la heladera y los trucos para aprovecharlos
Los huevos son un alimento esencial en la mayoría de las cocinas, pero mantener su frescura es clave para evitar problemas de salud. Aunque muchas personas desconocen su vida útil exacta, almacenarlos de forma correcta puede extender su duración en el refrigerador hasta cinco semanas desde la compra. La clave está en conservarlos en su envase original y a una temperatura constante de aproximadamente 4 grados centígrados.
La cáscara del huevo, aunque firme, es porosa. Por esta razón, el cartón en el que vienen cumple un doble propósito: protege los huevos de golpes y evita que absorban olores de otros alimentos. Sacarlos del envase original y dejarlos expuestos puede acelerar su deterioro.
Existen métodos sencillos para verificar si un huevo todavía está fresco. El truco más efectivo es la prueba de flotación. Consiste en llenar un recipiente con agua fría y colocar el huevo adentro. Si se hunde y queda en posición horizontal, está en buen estado. Si se inclina o flota, conviene descartarlo porque indica que ha acumulado gases en su interior, un signo claro de descomposición.
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Por otra parte, los huevos cocidos tienen una duración mucho menor. Una vez hervidos, deben guardarse en la heladera dentro de recipientes herméticos para evitar contaminación cruzada. En estas condiciones, se conservan hasta siete días como máximo. Más allá de ese tiempo, su consumo ya no es seguro.
Para prolongar la vida útil de los huevos, es importante evitar lavarlos antes de refrigerarlos. Aunque parezca una medida higiénica, eliminar la capa protectora natural de la cáscara facilita el ingreso de bacterias. Otro consejo fundamental es guardarlos en la parte interior del refrigerador, donde la temperatura es más estable. La puerta no es un buen lugar porque las variaciones constantes, al abrir y cerrar, aceleran el proceso de descomposición.
Finalmente, si bien los huevos suelen ser seguros para consumir incluso unos días después de su fecha de vencimiento, es esencial revisar su olor y apariencia antes de utilizarlos. Al seguir estas recomendaciones, no solo se prolonga su frescura, sino que también se reduce el riesgo de desperdiciar alimentos y se evitan problemas de salud.