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Ni revueltos ni fritos: cómo cocinar los huevos de manera correcta para explotar todos sus nutrientes

Hay una manera de cocinar el huevo que es más saludable que el resto porque no tiene grasas añadidas y ayuda a mantener la salud.


Muchos saben que el huevo es uno de esos superalimentos que no deben faltar en la cocina. Se adapta a cualquier comida, pero la forma en que se cocina determina si realmente se están aprovechando todo su potencial.

Cómo cocinar el huevo

Hay muchas maneras de prepararlo, pero los nutricionistas coinciden en que hervirlos es la mejor técnica para cuidar la salud. A diferencia del huevo frito o revuelto, el huevo pasado por agua tiene un proceso puro que ofrece muchos beneficios.

Por un lado, el huevo hervido no tiene grasas añadidas porque se cocina en su propia cáscara y solo con agua. No se añaden mantecas ni aceites que suman calorías. Además, el agua hervida mantiene una temperatura constante de 100 °C que evita que se oxiden las grasas saludables del huevo.

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La mejor forma de cocinar un huevo.

Asimismo, al comer el huevo hervido se ingiere el alimento en su estado más natural sin excesos de sodio, quesos o embutidos que acompañan generalmente a los huevos revueltos. También es más fácil digerirlo para personas que tienen el estómago delicado porque es más fácil de procesar.

Más allá de la técnica usada en la cocina el huevo tiene muchos beneficios. Es una fuente de proteína completa porque aporta todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede fabricar por su cuenta.

El huevo tiene beneficios para el cerebro y la memoria por tener colina, un nutriente para el sistema nervioso. Ayuda a la salud visual y es un cóctel vitamínico.