ver más

Nalga o bola de lomo: qué corte conviene para hacer milanesas

La nalga ofrece bifes grandes y parejos; la bola de lomo es un corte que suele ser tierno, pero su forma irregular puede generar más recortes.


Frente al mostrador de la carnicería, la elección suele resolverse con una pregunta conocida: “¿Nalga o bola de lomo?”. Los dos cortes sirven para preparar milanesas y tienen poca grasa, pero no se comportan igual bajo el cuchillo ni ofrecen idéntico rendimiento cuando llega el momento de cocinar.

La respuesta no pasa únicamente por saber cuál es más tierno. También cuentan el tamaño de los bifes, la cantidad de membranas que deben retirarse y el plato que se quiere preparar. La nalga suele ganar cuando se buscan piezas amplias y parejas. La bola de lomo, en cambio, puede dar una textura suave, aunque su estructura obliga a trabajarla con un poco más de atención.

Por qué la nalga suele rendir más

La nalga está ubicada en la cara interna del muslo trasero del animal. Es una pieza de buen tamaño, con fibras bastante regulares y poca grasa visible. Esa forma compacta permite obtener bifes grandes y de un grosor similar, algo especialmente práctico cuando hay que preparar muchas milanesas.

Si todas tienen dimensiones parecidas, también resulta más fácil controlar la cocción y evitar que unas se sequen mientras otras todavía están crudas. El nomenclador del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina la ubica junto a la bola de lomo, la nalga de afuera y el cuadril. Una vez limpia, suele dejar pocos recortes; de ahí su fama de corte rendidor.

La milanesa es, indiscutiblemente, el plato preferido de los argentinos.

La particularidad de la bola de lomo

Su nombre lleva a una confusión bastante habitual: la bola de lomo no pertenece al lomo vacuno. Se encuentra en la parte delantera de la región femoral y está formada por los músculos del cuádriceps. Según la descripción del IPCVA, se ubica entre la colita de cuadril y las nalgas de adentro y de afuera. Es tierna y funciona muy bien para milanesas, escalopes o bifes finos. El punto menos favorable aparece al cortarla. Como reúne distintos músculos, no siempre entrega piezas uniformes: algunas salen redondas y pequeñas; otras, más alargadas. También pueden aparecer membranas o uniones internas que el carnicero debe retirar.

Entonces, ¿cuál conviene llevar? Para una fuente de milanesas grandes, parejas y fáciles de cocinar juntas, la nalga suele ser la opción más práctica. Si no importa que los bifes tengan tamaños diferentes y se busca una carne tierna, la bola de lomo cumple sin problemas. La comparación de precios tampoco debería limitarse al número que figura en el cartel. Un corte más barato puede dejar mayor cantidad de descarte y terminar rindiendo menos. Por eso vale la pena mirar la pieza completa, consultar cuánto trabajo de limpieza necesita y pedir que la corten según la receta elegida.

El corte de la carne también define el resultado

Una buena pieza puede quedar dura si se corta en el sentido equivocado. Para milanesas, los bifes deben salir contra la fibra y con un espesor regular. Si son demasiado gruesos, se pueden aplastar suavemente, sin romper la carne. Una vez en casa, deben guardarse inmediatamente en la heladera y separarse de alimentos listos para consumir.

La ANMAT aconseja mantener las carnes en bolsas apartadas para impedir que sus jugos entren en contacto con otros productos. En definitiva, no hay un ganador absoluto: la nalga ofrece regularidad y aprovechamiento; la bola de lomo responde con terneza y versatilidad. La mejor compra depende de qué se va a cocinar y de cuánto se quiere aprovechar cada kilo.