Nadie lo había notado: el descubrimiento arqueológico oculto durante siglos en una iglesia de Europa
Un descubrimiento confirmado por estudios científicos permitió identificar, dentro de una catedral medieval de Tallinn, una puerta de madera del siglo XIV que reescribe la historia arquitectónica de Estonia.
El descubrimiento reescribe la historia arquitectónica medieval y refuerza el valor patrimonial del casco histórico de Tallinn.
ShutterstockUn equipo de investigadores realizó un descubrimiento arqueológico único en Estonia. Los expertos determinaron que una puerta de madera que durante siglos pasó inadvertida dentro de una iglesia medieval no solo es la más antigua que se conserva en el país, sino también una de las más antiguas de todo el norte de Europa.
La pieza se encuentra en la St. Mary’s Cathedral (Toomkirik), ubicada en el casco histórico de Tallinn, un edificio religioso clave del período medieval donde la puerta permaneció durante generaciones sin que se reconociera su verdadera antigüedad.
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La confirmación del descubrimiento surgió a partir de un análisis científico basado en dendrocronología, una técnica que permite establecer la edad de la madera mediante el estudio de los anillos de crecimiento de los árboles. A partir de ese procedimiento, los especialistas concluyeron que los materiales utilizados para la puerta fueron trabajados entre finales de la década de 1370 y comienzos de la de 1390, con una fecha probable cercana al año 1382.
Ese resultado modificó una interpretación histórica sostenida durante años. Hasta ahora, la puerta más antigua conocida en Estonia era la que se conserva en la Bremen Tower, integrada al sistema defensivo medieval de la ciudad. La nueva datación demostró que la puerta hallada en la catedral es anterior por al menos una década, lo que obligó a revisar el registro cronológico de este tipo de estructuras.
La pieza se encuentra en la llamada Capilla del Rey, un espacio reducido construido dentro del muro occidental del templo durante el siglo XIV. Aunque resulta visible para quienes acceden al sector del campanario, su uso actual es mínimo. La función original de la capilla no está completamente documentada, aunque especialistas en patrimonio consideran posible que haya tenido un carácter reservado, vinculado a autoridades religiosas, figuras de poder o miembros de la nobleza de la época.
El estudio que permitió el descubrimiento incluyó la extracción temporal de la puerta para analizar su composición. El núcleo está formado por tablones de pino, mientras que el exterior presenta un revestimiento de madera de roble fijado con remaches de hierro. El examen comparado de ambos tipos de madera permitió cotejar los patrones de crecimiento con cronologías del norte de Europa y de la región del Báltico.
Los anillos de los árboles funcionan como registros anuales de las condiciones ambientales. Al contrastarlos con bases de datos históricas, los investigadores lograron establecer el momento en que los árboles fueron talados y, en consecuencia, aproximar la fecha de fabricación de la puerta. En el caso del roble del revestimiento exterior, la tala se habría producido a comienzos de la década de 1380, en coincidencia con el período de construcción del recinto donde se instaló.
Más allá del valor cronológico del descubrimiento, los expertos destacaron el estado de conservación y la coherencia técnica de la pieza. La puerta fue construida como una unidad completa y no a partir de materiales reutilizados. Sus herrajes, el sistema de ensamblaje y las técnicas de carpintería responden a prácticas propias del siglo XIV, lo que refuerza las conclusiones obtenidas a partir del análisis científico.
Desde el ámbito del patrimonio cultural, el descubrimiento aporta información clave para reconstruir la historia constructiva de la catedral y profundizar el conocimiento sobre la arquitectura medieval en la región báltica. Cada elemento fechado con precisión permite comprender mejor el desarrollo urbano de Tallinn durante la etapa hanseática.
Tras finalizar los estudios, la puerta fue reinstalada en su ubicación original dentro del templo. Representantes vinculados a la catedral señalaron la importancia de preservar este tipo de bienes, que constituyen testimonios materiales excepcionales del pasado medieval del país.


