Mascotas: cuándo se considera que un gato es viejo
Los gatos envejecen de forma diferente a los humanos y muchos dueños no saben cuándo sus mascotas ya son adultos mayores.
Las mascotas envejecen de una forma diferente a humanos. En el caso de los gatos, muchos de sus dueños se sorprenden cuando el veterinario les dice que su gato ya es un adulto mayor. La línea entre un gato maduro y un gato viejo tiene una explicación científica concreta y reconocerla a tiempo puede marcar una diferencia real en su calidad de vida.
La escala de edad felina
Los veterinarios y las asociaciones internacionales de medicina felina dividen la vida de un gato en etapas bien definidas. Un gato es considerado cachorro hasta los 6 meses, joven hasta los 2 años y adulto hasta los 6. A partir de los 7 años entra en la etapa madura, equivalente a un humano de alrededor de 45 años. Recién a partir de los 11 años se considera que un gato es senior o viejo. En términos humanos, un gato de 11 años equivale aproximadamente a una persona de 60 años, y uno de 15 años a alguien de 76.

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Señales de que tu gato está envejeciendo
Los primeros indicios suelen ser sutiles. Una menor actividad física, más horas de sueño que las habituales y una menor disposición a jugar son señales tempranas. Con el tiempo pueden aparecer cambios más evidentes como pérdida de peso progresiva, pelo menos brillante, mayor sensibilidad al frío, cambios en el apetito o en los hábitos de higiene y una mayor vocalización nocturna.
Los gatos mayores también son más propensos a desarrollar hipertiroidismo, enfermedad renal crónica, artritis y problemas dentales, condiciones que pueden pasar desapercibidas durante meses si no se hacen controles regulares.
Qué hay que hacer diferente con mascotas mayores
A partir de los 11 años los veterinarios recomiendan aumentar la frecuencia de los controles a dos veces por año en lugar de uno, ya que las enfermedades propias de la edad avanzan rápido en los felinos. La alimentación también debe adaptarse: los gatos senior necesitan dietas con menor contenido de fósforo para cuidar los riñones y con proteínas de alta calidad para mantener la masa muscular.

