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Los niños bilingües tienen un cerebro más ágil: qué dice un nuevo estudio

Un estudio científico reveló que aprender un segundo idioma en la infancia transforma la estructura cerebral, mejora la concentración y protege la mente a futuro.


Aprender un segundo idioma desde niños suele verse como una gran herramienta para el futuro laboral o los viajes. Sin embargo, la ciencia descubrió que los beneficios reales van muchísimo más allá de hablar con fluidez. Estudiar otra lengua a temprana edad genera una verdadera transformación en la estructura cerebral que acompaña a las personas por el resto de sus vidas.

Qué dice el estudio sobre los niños bilingües

Un reciente estudio científico, publicado en la revista científica Child Development, determinó que los niños bilingües desarrollan una ventaja cerebral única en comparación con quienes solo hablan su lengua materna. Al cambiar constantemente de un idioma a otro, el cerebro realiza un gimnasio mental diario. Este ejercicio constante fortalece la corteza prefrontal, que es la zona encargada de planificar, tomar decisiones y resolver problemas complejos.

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Esta estimulación temprana mejora notablemente la llamada flexibilidad cognitiva. Los chicos que manejan dos idiomas demuestran una mayor facilidad para adaptarse a los cambios rápidos y para concentrarse en tareas difíciles, ya que aprenden a filtrar las distracciones con mayor eficacia. Su mente se vuelve más ágil para procesar la información del entorno.

A largo plazo, esta reserva cognitiva acumulada durante la infancia actúa como un escudo protector para la adultez. Los neurólogos señalan que tener un cerebro bilingüe retrasa la aparición de los síntomas del deterioro cognitivo y de enfermedades como el Alzheimer. El esfuerzo que hace el cerebro de niños para dominar dos lenguas se convierte, finalmente, en su mejor inversión de salud mental.