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Los 5 hábitos que la ciencia relaciona con un cerebro más fuerte

La rutina diaria que ayuda a mantener el cerebro activo durante más años. Los cinco hábitos que cada vez más expertos recomiendan para cuidar la memoria.


El cerebro también necesita cuidados diarios. Aunque muchas personas asocian la salud cerebral con la vejez, los especialistas señalan que las decisiones que tomamos durante la vida tienen un impacto directo sobre la memoria, la atención y otras funciones cognitivas. Pequeñas acciones repetidas cada día lo ayudan.

Hábitos que ayudan a proteger la salud cerebral

Uno de los hábitos más respaldados por la ciencia es el ejercicio aeróbico. Actividades como caminar a paso rápido durante unos 30 minutos al día favorecen la circulación sanguínea y ayudan a que el cerebro reciba oxígeno y nutrientes. Además, la actividad física está relacionada con una mejor memoria y una menor pérdida de capacidades cognitivas con la edad.

El sueño ocupa otro lugar importante. Dormir entre siete y ocho horas cada noche ayuda al cerebro a procesar información y consolidar recuerdos. Muchos expertos aconsejan reducir el uso de pantallas antes de acostarse para favorecer un descanso de mayor calidad y evitar interrupciones durante la noche.

La alimentación también tiene una influencia directa. Diversos estudios relacionan el consumo frecuente de bebidas azucaradas con efectos negativos sobre la salud metabólica y cerebral. En cambio, una dieta con proteínas, fibra, verduras, frutos secos y pescado aporta nutrientes asociados al buen funcionamiento del sistema nervioso.

Conoce el alimento que tiene más proteínas que el huevo Foto: Shutterstock

Aprender cosas nuevas es otro hábito que recibe atención por parte de investigadores. Dedicar unos minutos al día a estudiar un idioma, practicar un instrumento musical o desarrollar una habilidad diferente estimula distintas áreas del cerebro. Este esfuerzo intelectual ayuda a mantener activa la capacidad de aprendizaje.

Las verduras, los frutos secos y los pescados ricos en ácidos grasos omega-3 forman parte de los patrones alimentarios que suelen asociarse con una mejor salud cerebral. Estos alimentos aportan nutrientes que participan en funciones relacionadas con la memoria y la comunicación entre neuronas.