Lo que apareció bajo Venus dejó a los científicos en shock: encontraron señales de un "túnel" oculto
Una señal inesperada detectada en datos de la NASA reactivó una vieja teoría y abrió nuevas preguntas sobre la historia de Venus.
El hallazgo se detectó gracias a imágenes de radar y renovó el interés científico por Venus.
ShutterstockUn equipo de la Universidad de Trento, en Italia, logró identificar por primera vez un tubo de lava vacío bajo la superficie de Venus. Se trata de un descubrimiento importante porque ayuda a entender mejor cómo evolucionó el planeta y puede servir para planificar futuras misiones espaciales.
El estudio se basó en datos de radar de la nave Magallanes de la NASA, que observó Venus entre 1990 y 1992. Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature Communications.
Hasta ahora, ya se conocían tubos de lava en otros lugares del Sistema Solar, como la Luna y Marte. Sin embargo, en Venus no se habían confirmado. Esto se debe a que el planeta está cubierto por nubes muy densas que no dejan ver su superficie con cámaras normales, por lo que los científicos dependen casi por completo del radar para "mirar" el terreno.
El hallazgo se hizo en una zona llamada Monte Nyx, donde el equipo detectó una especie de "claraboya", es decir, un pozo o abertura en la superficie. Los investigadores interpretaron que esa abertura se formó por el colapso parcial del techo de una cueva volcánica. La Universidad explicó que este tipo de señales suelen ser la única pista visible de tubos de lava, porque están bajo tierra y pueden permanecer ocultos durante millones de años.
Según el coordinador del estudio, Lorenzo Bruzzone, este avance permite confirmar ideas que durante mucho tiempo solo habían sido hipótesis.
"Nuestro conocimiento de Venus sigue siendo limitado, y nunca habíamos podido observar directamente procesos que ocurren bajo su superficie. Identificar una cavidad volcánica es un paso clave para comprender mejor la evolución del planeta", ha manifestado.
Para llegar a esta conclusión, el equipo analizó imágenes de radar con una técnica propia diseñada para detectar y describir conductos subterráneos. Los resultados apuntan a un tubo de lava grande: tendría cerca de un kilómetro de diámetro, un techo de al menos 150 metros de espesor y una cavidad con una profundidad mínima de 375 metros.
Los investigadores también explican por qué Venus podría favorecer la formación de estas estructuras. Al tener una gravedad menor que la de la Tierra y una atmósfera extremadamente densa, la lava podría enfriarse por fuera más rápido y formar una "corteza" gruesa que actúe como aislante. Eso facilitaría la creación de tubos de lava de gran tamaño.
De hecho, el conducto identificado parece ser más grande que los que se ven en la Tierra y Marte, y estaría entre los más grandes detectados o teorizados para la Luna.
Por ahora, los datos solo confirman con claridad la parte del tubo cercana a la "claraboya". Aun así, el análisis del terreno de alrededor sugiere que estos conductos podrían extenderse hasta 45 kilómetros. Para comprobarlo harán falta imágenes más detalladas y radares capaces de penetrar mejor el subsuelo. El estudio también es relevante de cara a futuras misiones a Venus, como EnVision (Agencia Espacial Europea) y Veritas (NASA), que incluirán radares más avanzados y, en el caso de la misión europea, un sistema que podría explorar el subsuelo a cientos de metros de profundidad.


