Llega un año nuevo y es hora de plantearte si quieres una visión de la vida o prefieres encontrar una misión
Los conceptos de misión y visión surgieron por primera vez en el mundo de las empresas, donde los dirigentes de las mismas los utilizaban para aprovechar al máximo los recursos de sus compañías y conseguir cumplir todas sus metas. Sin embargo, en tiempos recientes estos dos conceptos han comenzado a aplicarse al terreno personal.
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La visión consiste en un estado deseado que se quiere alcanzar en el futuro. En este sentido, tiene mucho más que ver con las metas tradicionales que la misión; pero engloba mucho más que estas. Para entenderla, se puede ver la visión como la forma en la que vivirías tu vida si consiguieras todas y cada una de tus metas. Su utilidad radica en que, una vez que tienes claro cuál es el objetivo final, es mucho más sencillo descubrir los pasos a dar para llegar hasta este.
A continuación veremos un ejemplo de visión personal: mi objetivo a largo plazo es ser el dueño de una gran empresa que preste servicios en al menos quince países. Esta empresa me permitirá retirarme joven, y dedicar mi tiempo a asesorar a otros emprendedores sobre cómo cosechar el mismo éxito que yo. Entonces podré utilizar mis horas libres para practicar mis hobbies y compartir con mi familia. La mejor forma de descubrir tu visión personal es preguntarte: ¿A qué dedicarías tu tiempo? ¿Con quién estarías? ¿De qué manera conseguirás dinero? ¿Dónde te gustaría vivir?.
Una misión personal en cambio es una declaración sobre la clase de personas en la que nos queremos convertir. Al contrario que una meta, que tan solo se encarga de definir un objetivo concreto que esperamos alcanzar, la misión tiene que ver con nuestros valores y con todo aquello que consideramos importante.
Por otro lado, la misión se trata de una dirección que le damos a nuestra vida, un objetivo que te ocupará toda la vida conseguir. Lo importante no es llegar a un estado deseado, sino utilizar la misión como brújula para tomar las decisiones importantes del día a día. La misión personal no debe cambiar con el tiempo: debe tratarse de algo sobre lo que estés 100 % convencido, y a lo que quieras dedicarle tu vida entera. Encontrar tu misión será un proceso que te costará cierto tiempo, pero que te proporcionará todo tipo de recompensas.
Un buen ejemplo de misión es: deseo vivir una vida de manera completamente independiente. Deseo tener la habilidad de viajar a cualquier lugar del mundo, en el momento en el que yo quiera, y permanecer allí todo el tiempo que desee sin que mis ingresos disminuyan. Deseo ver todo el planeta, y disfrutar de todo tipo de experiencias y personas en el proceso. Descubrir tu misión y tu visión personal puede serte de mucha ayuda para clarificar exactamente qué quieres conseguir en tu vida y cómo puedes llegar hasta ello.

