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Limpieza ecológica: por qué el café usado y el bicarbonato son los mejores aliados para tus desagües

El bicarbonato de sodio y los restos de café son una excelente combinación para las rejillas y para evitar la propagación de insectos.


Generalmente en el hogar las rejillas de desagüe y ventilación suelen ser las grandes olvidadas. Este descuido puede provocar obstrucciones y convertir el espacio en un caldo de cultivo para bacterias y olores. Una limpieza con bicarbonato de sodio y café usado es la clave.

Es posible combatir el problema sin recurrir a químicos corrosivos. Las soluciones ecológicas están a la orden del día aprovechando los residuos que están en la cocina. La borra del café con bicarbonato son una gran dupla para limpiar.

Bicarbonato de sodio y café

La mezcla no es solo un remedio casero, sino que tiene fundamentos sólidos que explican su éxito. Los granos de café usado retienen nitrógeno y eso permite capturar y neutralizar el azufre del aire eliminando los olores fétidos del drenaje.

Café y bicarbonato de sodio

Bicarbonato de sodio y café, una mezcla infalible. Fuente. IA Gemini.

Además, el bicarbonato de sodio actúa como desinfectante. Su naturaleza alcalina ataca los compuestos ácidos de la suciedad y actúa como un abrasivo suave que desprende la grasa pegada en los bordes de la rejilla.

Utilizar esta técnica una vez por semana ofrece ventajas que van más allá de la simple limpieza superficial. Por un lado, es una barrera contra las plagas porque actúan como repelente natural para insectos reduciendo la presencia de cucarachas en las zonas de desagüe. También se reutilizan desechos orgánicos evitando el uso de productos industriales que dañan el medio ambiente y las cañerías.

Cómo aplicarlo

En primer lugar, esparcir una cantidad generosa de café usado (borra) directamente sobre la rejilla. Cubrir el café con dos cucharadas de bicarbonato de sodio. Dejar que la mezcla repose media hota para que los componentes absorban la humedad y los aromas. Se puede frotar con un cepillo si hay suciedad y por último, añadir agua caliente para arrastrar todo por la cañería.