Las tres cosas que debes hacer en tu jardín durante septiembre
Septiembre activa el jardín: tres tareas clave para que tus plantas florezcan, crezcan y resistan el calor que se viene.
Con la llegada de septiembre, el jardín empieza a despertar. Las plantas salen del letargo, el sol se intensifica y el suelo pide atención. Es el momento ideal para intervenir, renovar y preparar todo lo que florecerá en octubre. Según expertos en jardinería y bienestar ambiental, hay tres tareas clave que no pueden faltar este mes.
Podar lo seco y lo que ya cumplió su ciclo
La poda de limpieza es mucho más que estética: es salud vegetal. En septiembre, es fundamental eliminar ramas muertas, hojas secas y flores marchitas. Esto permite que la planta concentre su energía en nuevos brotes, mejora la circulación del aire y previene enfermedades fúngicas o plagas que se alojan en restos viejos.
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Además, podar ayuda a definir la forma de cada planta, controlar su tamaño y estimular una floración más abundante. En arbustos, trepadoras y plantas perennes, esta tarea marca la diferencia entre un jardín apagado y uno vibrante. Si tenés rosales, lavandas o jazmines, este es el momento de intervenir con tijera en mano.
Abonar y nutrir el suelo
Después del invierno, el suelo está agotado. Para que las plantas crezcan fuertes, necesitan nutrientes. Abonar en septiembre es como darle un desayuno energético al jardín. Podés usar compost casero, humus de lombriz, estiércol bien curado o fertilizantes orgánicos específicos según el tipo de planta.
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Este paso mejora la estructura del suelo, aumenta su capacidad de retener agua y estimula el desarrollo de raíces sanas. Si tenés huerta, septiembre es ideal para sembrar tomates, albahaca, zapallitos, rúcula y acelga. También podés trasplantar plantines que empezaste en agosto. Un suelo bien nutrido es garantía de cosecha y floración.
Ajustar el riego y proteger del sol a las plantas
Con el aumento de temperatura, el riego debe adaptarse. No se trata de regar más, sino de regar mejor. Lo ideal es hacerlo temprano en la mañana o al atardecer, cuando el sol no evapora el agua tan rápido. Así, las raíces absorben lo que necesitan sin estrés hídrico.
También es recomendable sumar mulch o cobertura vegetal: una capa de hojas secas, corteza o pasto picado que protege el suelo del calor, mantiene la humedad y evita que crezcan malezas. Este truco simple puede mejorar la salud de tus plantas y reducir el consumo de agua. Si tenés macetas, revisá que el drenaje funcione bien y que no se recalienten al sol directo.



