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La verdad sobre los auriculares Bluetooth y su uso prolongado

Auriculares Bluetooth: lo que la ciencia sí midió. El miedo a los Bluetooth explicado con datos reales.

Recomendación práctica: pausas, limpieza tras transpirar y elegir modelos con repuestos y mejor terminación.

Recomendación práctica: pausas, limpieza tras transpirar y elegir modelos con repuestos y mejor terminación.

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Cinco palabras bastan. No te están friendo el cerebro. La idea suena fuerte, genera miedo y circula en redes. Los auriculares Bluetooth se usan a diario por millones de personas y la duda persiste. ¿Hay riesgo real? La ciencia lleva años midiendo estas señales. Los datos existen y el resultado sorprende a muchos.

Es perjudicial el uso de auriculares Bluetooth

Usar auriculares Bluetooth no es como tener un microondas en la cabeza. Aunque ambos emplean ondas de radio, la energía no se parece. Un microondas trabaja con potencias muy altas. Un audífono funciona con niveles miles de veces más bajos. La diferencia es física, medible y clara.

Entro otros consejos, los especialistas recomiendan reducir el volumen de los auriculares. Foto: Pinterest.
Entro otros consejos, los especialistas recomiendan reducir el volumen de los auriculares. Foto: Pinterest.

Entro otros consejos, los especialistas recomiendan reducir el volumen de los auriculares. Foto: Pinterest.

El médico Patricio Ochoa explica que un audífono emite cantidades diminutas de energía. Tan bajas que no logran calentar tejidos, ni alterar neuronas, ni dañar células. Estas señales se sitúan muy por debajo de los límites que generan efectos biológicos conocidos.

La Organización Mundial de la Salud ha evaluado este tema durante años. La Organización Mundial de la Salud y varias revisiones científicas no hallaron pruebas sólidas de daño cerebral ni de cáncer ligados al uso de auriculares Bluetooth. El riesgo no es cero absoluto, pero se mantiene en niveles muy bajos.

Lenovo Auriculares - Interna 2

Para tener una referencia clara, la exposición de un audífono es menor que la de una llamada con el móvil pegado a la oreja. También queda por debajo de la radiación que recibe el cuerpo al usar wifi en casa. Son cifras conocidas y controladas.

Entonces, ¿por qué sigue el miedo? Porque la palabra radiación asusta. Se asocia a peligro extremo, aunque existan muchos tipos. Las ondas de radio no rompen ADN ni transforman células. No tienen la energía necesaria para eso.