La ruta de Buenos Aires que enamora con sierras, lagunas y mar
Esta ruta une Santa Rosa con Monte Hermoso y atraviesa paisajes de La Pampa y Buenos Aires entre caldenes, ruinas, sierras y playas únicas.
Este roadtrip une naturaleza, historia y descanso en un recorrido pensado para hacer sin apuro.
La Ruta NaturalHay viajes que no dependen de un solo destino, sino de todo lo que aparece en el camino. Este viaje en ruta que une Santa Rosa con Monte Hermoso atraviesa paisajes de La Pampa y Buenos Aires, y propone un recorrido de 821 kilómetros entre bosques, lagunas, pueblos, sierras y mar.
El circuito comienza en Santa Rosa, la capital pampeana, y tiene una primera parada fuerte en la Reserva Provincial Parque Luro. Esta área protegida resguarda uno de los pocos bosques de caldén del país y permite caminar por senderos de dificultad baja entre médanos, valles, salitres y lagunas. También es un buen punto para observar guanacos, ñandúes, zorros y más de 160 especies de aves.
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Entre marzo y abril, Parque Luro suma uno de los espectáculos naturales más buscados de La Pampa: la brama de los ciervos colorados. En esa época, los machos compiten por las hembras y el sonido se vuelve parte del paisaje. Dentro de la reserva también se puede conocer el Museo El Castillo, una construcción de 1905 declarada Monumento Histórico Nacional.
La ruta sigue hacia Carhué y la laguna Epecuén, uno de los lugares más fotogénicos del recorrido. La ciudad funciona como base para visitar la Reserva Natural Lago Epecuén, conocida por sus aguas mineralizadas, y las ruinas de la antigua Villa Turística Lago Epecuén, que quedó bajo el agua en 1985 después de una inundación que cambió para siempre la historia del lugar.
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Ese tramo del roadtrip ofrece una mezcla muy particular de memoria, naturaleza y descanso. En la zona se pueden ver flamencos y otras aves playeras, además de disfrutar de termas, una playa ecosustentable y recorridos por Carhué para conocer obras del arquitecto Francisco Salamone, una figura clave de la arquitectura bonaerense de la década de 1930.
Más adelante, el viaje se adentra en el sistema serrano de Ventania. Villa Ventana aparece como una parada tranquila, rodeada por los arroyos Belisario y Las Piedras. En sus alrededores se puede caminar por senderos, llegar a la Fuente del Bautismo y disfrutar de un paisaje serrano que cambia el ritmo del recorrido antes de seguir hacia otros puntos del sur bonaerense.
La zona también permite sumar una visita al Dique Paso de las Piedras, un espejo de agua dulce rodeado por un camino de tierra arbolado, y a la laguna Sauce Grande, donde se puede pescar, practicar deportes náuticos, hacer observación de aves o descansar junto al agua. Para quienes buscan una experiencia de montaña más exigente, el cerro Tres Picos aparece como uno de los grandes desafíos, conocido como el techo de la provincia de Buenos Aires.
El final del recorrido llega en Monte Hermoso, uno de los balnearios más singulares de la costa bonaerense. Su ubicación geográfica permite ver cómo el sol sale y se pone sobre el mar, una rareza que le dio fama a sus playas “De sol a sol”. La caminata hasta el Faro Recalada completa el cierre de un roadtrip que une aventura, historia, naturaleza y descanso.
La ruta puede hacerse durante todo el año, aunque el tiempo sugerido para disfrutarla sin apuro es de 6 a 8 días. El camino tiene alrededor de un 80% de asfalto y un tramo de 66 kilómetros de tierra por el Abra del Hinojo, que puede evitarse uniendo Pigüé con Tornquist por la Ruta Nacional 33. Santa Rosa y Bahía Blanca son las dos puertas aéreas más prácticas para iniciar o terminar el viaje, mientras que las localidades del circuito ofrecen hoteles, cabañas, campings, aparts y opciones de turismo rural.