La "playa turquesa" que sorprende en verano y se parece a un Caribe patagónico
Punta Perdices, en Río Negro, una playa que gana fama por su agua clara y mansa, su costa de conchillas y su aire agreste.
Esta es una playa que conquista con sus paisajes y agua turquesa.
Punta Perdices es uno de esos lugares que cambian la idea que muchos tienen de la costa argentina. Esta playa está en la provincia de Río Negro, dentro de la Península Villarino, y su fama crece por una combinación rara: agua muy transparente, tonos celestes intensos y casi nada de oleaje.
No es un balneario urbano. Es más bien un paisaje abierto, con horizonte largo y silencio, ideal para quienes buscan un día de playa sin la lógica de la sombrilla pegada a otra durante el verano.
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Un mar calmo con colores que llaman la atención
Lo primero que impacta es la paleta: cerca de la orilla se ven turquesas y verdes suaves; un poco más lejos, el color se vuelve azul claro. La costa, en vez de arena fina típica, tiene muchas conchillas que blanquean el borde y le dan ese aspecto “de postal”. Y como el agua suele ser baja y tranquila, se disfruta con más seguridad, tanto para meterse un rato como para pasar la tarde mirando el movimiento lento del mar.
El entorno también marca la experiencia. No hay arboledas ni sombra natural abundante: predomina el paisaje patagónico, con arbustos y meseta. Por eso conviene ir con sombrilla, protector, agua y algo para comer. En la zona no sobra la infraestructura y, según referencias locales, hay un parador cercano, pero la regla es llegar listo para pasar el día sin depender de comercios. También es clave cuidar el lugar: evitar dejar residuos y respetar las indicaciones sobre circulación de vehículos, porque la costa de conchillas se degrada con facilidad.
El acceso se hace principalmente en auto. Una de las rutas mencionadas para llegar es tomar la Ruta Nacional 3 y empalmar con la Ruta Provincial 1, avanzando luego hacia la zona del Mirador Norte para el tramo final. Desde CABA, el recorrido ronda los 1.090 kilómetros y puede demandar cerca de 13 horas, según el estado del camino y las paradas. También se menciona que el transporte público llega hasta San Antonio Este, por lo que para llegar a la playa es necesario resolver el último tramo con vehículo propio o traslado contratado.
Dónde dormir cerca y qué planes sumar
Para quienes quieren hacer base, San Antonio Este aparece como opción práctica, con alternativas como cabañas, departamentos, posadas y algunos hoteles. Entre los nombres que suelen mencionarse están Francas del Este, Mi Jardín, Azul Profundo, Calafquén y Ozieri. En cuanto a actividades, además del baño y la pesca, la zona invita a recorrer la península y acercarse a un apostadero de lobos marinos. También hay observación de aves y propuestas en el agua como kayak o stand up paddle, ideales por la calma del mar. Y si te gusta cerrar el día con una buena vista, el atardecer en Punta Verde suele ser uno de los momentos más buscados.
Punta Perdices se disfruta más cuando se la encara con expectativas realistas: es simple, agreste y hermosa. No promete ciudad ni servicios a mano. Ofrece paisaje, agua clara y espacio. El mejor consejo es armar una mochila “de playa patagónica”: abrigo liviano para la tarde, algo de comida, bolsas para llevarse los residuos y paciencia para el camino. Con eso, el premio suele ser una jornada distinta, de esas que se recuerdan por el color del mar y por la tranquilidad.


