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La playa secreta de Brasil donde el mar dibuja un corazón natural

En el este de Ilhabela, una playa rodeada por selva atlántica combina mar turquesa, arena intacta y una curiosa silueta natural que la convirtió en ícono.


Brasil suele figurar entre los destinos preferidos de los viajeros argentinos. La cercanía, el clima y sus paisajes de postal explican esa elección constante. Muchos apuntan a clásicos como Río de Janeiro, Pipa o Florianópolis. Sin embargo, lejos de los circuitos más promocionados, existe una playa que deslumbra por su estado casi virgen.

Se trata de la Praia de Castelhanos, ubicada en la costa este de Ilhabela, en el litoral del estado de São Paulo. Esta playa se encuentra dentro de una de las mayores reservas de Mata Atlántica del país. El entorno es imponente. Selva cerrada, montañas verdes y un mar de transparencia impactante. Pero lo que realmente la distingue es un detalle natural que sorprende a primera vista: la franja de arena y el dibujo que forma la línea del agua crean una silueta similar a un corazón. Esa postal la convirtió en una de las más fotografiadas de la región.

Una playa que es un paraíso en plena reserva natural

El acceso a Castelhanos no es inmediato. Y ese aislamiento es parte de su encanto. La playa está en el medio del Parque Estatal de Ilhabela, un área protegida que conserva extensas porciones de selva atlántica. La biodiversidad es notable y el paisaje se mantiene prácticamente intacto.

El contraste entre el verde intenso de la vegetación y el azul del mar genera una escena difícil de olvidar. Las aguas son claras y, en días soleados, adquieren tonos turquesa. La bahía tiene forma de medialuna y la amplitud de su costa permite disfrutar sin sensación de aglomeración, incluso en temporada alta.

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Praia de Castelhanos

Además del baño en el mar, el lugar ofrece senderos que se internan en la selva y conducen a miradores naturales. Desde allí se obtiene una vista panorámica que permite apreciar la característica forma de la playa. También hay cascadas en los alrededores, ideales para quienes buscan explorar más allá de la arena.

Cómo llegar a Praia de Castelhanos

Llegar implica planificación. Existen dos alternativas principales. La primera es por mar. Las embarcaciones parten habitualmente desde la zona de Perequê y rodean el extremo norte de la isla hasta alcanzar la bahía. El trayecto dura cerca de una hora y permite contemplar la costa desde otra perspectiva.

La segunda opción es por tierra, pero no cualquier vehículo sirve. El camino es de ripio y atraviesa sectores selváticos con pendientes y curvas pronunciadas. Solo se recomienda hacerlo en camionetas o vehículos preparados para ese tipo de terreno. La ruta fue abierta en la década del 70 y atraviesa el parque estatal en un recorrido sinuoso y escénico.

Esa dificultad de acceso funciona como filtro natural. Castelhanos no es una playa masiva. Conserva un aire rústico y auténtico que la diferencia de otros balnearios más urbanizados del país.

Cultura caiçara y sabores locales

A pesar de su perfil agreste, la playa cuenta con algunos servicios básicos. Hay pequeños quioscos y restaurantes administrados por la comunidad caiçara que habita la zona. Esta población tradicional del litoral mantiene costumbres ligadas a la pesca artesanal y a la cocina regional.

Probar platos elaborados con pescado fresco o mariscos forma parte de la experiencia. El visitante no solo se lleva una imagen impactante del paisaje, sino también un acercamiento a una cultura con identidad propia.

Praia de Castelhanos combina naturaleza en estado puro, mar transparente y una curiosidad geográfica que la vuelve única. Para quienes buscan algo distinto en Brasil, lejos del bullicio y más cerca de la selva y el océano, este rincón de Ilhabela ofrece una experiencia difícil de igualar.