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La playa de Brasil ideal para escapar del frío en vacaciones de invierno

Esta playa inicia su temporada seca en julio y combina temperaturas cálidas, mar agradable, dunas, lagunas y uno de los atardeceres más buscados.


Mientras buena parte de la Argentina atraviesa sus semanas más frías, el nordeste de Brasil conserva temperaturas que permiten cambiar los abrigos por la ropa de playa. Entre las alternativas para viajar durante las vacaciones de invierno, Jericoacoara reúne una ventaja decisiva: julio marca el comienzo de su temporada seca.

Ubicada en el litoral de Ceará, la antigua villa de pescadores quedó rodeada por dunas, lagunas de agua dulce y playas protegidas. Su escenario central es la Praia Principal, situada frente al pueblo y reconocida por su amplia franja de arena, sus aguas poco profundas y las condiciones favorables para actividades como stand up paddle, windsurf y navegación a vela.

Por qué Jericoacoara es una buena opción durante julio

El clima es uno de los principales argumentos para elegir el destino. De acuerdo con la información de Visit Brasil, Jericoacoara tiene una estación lluviosa que se extiende entre enero y junio, mientras que el período seco comienza en julio y continúa hasta diciembre. Esto no significa que las precipitaciones sean imposibles, pero las condiciones suelen resultar más estables para organizar jornadas de playa y excursiones al aire libre.

El ambiente se mantiene cálido y el agua conserva una temperatura agradable incluso durante el invierno austral. Los vientos constantes también explican la popularidad de la región entre quienes practican kitesurf y windsurf.

Qué hacer además de disfrutar de la playa

Jericoacoara ofrece un recorrido que excede a la costa ubicada frente a la villa. Uno de sus puntos más conocidos es Pedra Furada, un arco natural tallado por la acción del mar. Julio tiene una particularidad adicional: durante algunas jornadas, el sol se ubica detrás de la abertura de la roca al caer la tarde. También pueden visitarse Praia da Malhada, Mangue Seco, Serrote y las lagunas interdunares del parque nacional. Cerca de allí se encuentra Lagoa do Paraíso, famosa por sus aguas transparentes y las hamacas instaladas dentro del agua. La información turística oficial de Brasil también destaca las dunas, los manglares y los paseos por Tatajuba y Preá.

El ritmo cambia cuando termina la jornada de playa. La villa conserva calles de arena, construcciones bajas, restaurantes especializados en pescados y mariscos, bares y pequeños comercios. El atardecer es uno de los momentos centrales del día: visitantes y residentes suelen reunirse frente al mar o sobre las dunas para observar la caída del sol. Por la noche, la iluminación se mantiene baja en varios sectores, una característica que permite preservar la atmósfera del lugar y observar el cielo con mayor claridad.

Cómo llegar y qué debe saber el turista

El aeropuerto regional de Jericoacoara está ubicado a unos 30 kilómetros. Desde allí es necesario completar el trayecto mediante vehículos habilitados o servicios de traslado. Otra alternativa consiste en llegar hasta Jijoca y continuar hacia la villa, cuyo acceso atraviesa zonas de arena. Los automóviles particulares no pueden circular por el centro y deben permanecer en el estacionamiento autorizado de la entrada. Una vez instalado, gran parte del pueblo puede recorrerse a pie.

Jericoacoara también cobra una Taxa de Turismo Sustentável. Según la Municipalidad de Jijoca de Jericoacoara, el valor vigente es de 41,50 reales por persona y cubre una permanencia de hasta diez días; después se suman 4,15 reales por cada jornada adicional. El pago puede efectuarse antes del viaje en la página oficial o en los puestos habilitados al ingresar. Entre su clima seco, el mar cálido y la variedad de paisajes, el destino se posiciona como una de las opciones más completas para reemplazar el invierno argentino por unos días de playa.