La gran apuesta de Mario Casas en esta producción de Netflix
Mario Casas tiene el desafío actoral reside en transmitir la historia con el uso de la mirada y el lenguaje corporal. En Netflix.
Mario Casas no necesita hablar.
La soledad congela el alma. Mario Casas asume un rol exigente en esta película para Netflix, ambientada en el remoto norte de España. El actor da vida a un trampero que sobrevive al invierno cazando lobos, aislado del mundo en un pueblo abandonado. Esta historia nos sumerge en una vida de gran austeridad y silencio y no es un drama romántico.
Mario Casas sorprende en este papel
El protagonista es el único habitante de este paisaje azotado por la nieve a principios de siglo. Su existencia se rige por el ritmo de la naturaleza y la caza estacional de animales. Su paz se ve interrumpida por un deseo elemental de terminar con el aislamiento. La falta de contacto humano ha esculpido una personalidad distante y difícil de entender.
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Animado por el consejo de un tabernero de la zona, el trampero decide buscar una esposa. Con este fin, cierra un acuerdo para conseguir compañía en su rústica morada. Sin embargo, el trato se tuerce rápidamente, dejando al hombre de las montañas como víctima de una estafa. Este engaño siembra una profunda sed de justicia.
La traición lo obliga a abandonar su refugio invernal para reclamar lo que considera justo. El viaje hacia la civilización marca el inicio de una búsqueda de compensación. La cinta se enfoca en esta misión fuera de su entorno habitual. La trama no sigue los patrones de un romance.
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